08062005La vocación por el humor de Daniel Paz comenzó a manifestarse en la niñez cuando hacía una revista con chistes sobre los personajes de la escuela. Más tarde, la generación de humoristas argentinos surgida a comienzos de los 70, alrededor de las legendarias revistas Hortensia y Satiricón tuvo una enorme influencia en su formación. Empezó a publicar sus chistes en la revista Juventud y Tal Cual, y a colaborar en las revistas Humor, Superhumor y Sexhumor. Allí consolidó su estilo de humor de un solo cuadro, protagonizado por personajes de la actualidad nacional e internacional. También hizo la tira Andy, puso su humor en los quince volúmenes de Una historia argentina, con relatos de Graciela Montes; y colaboró con los guiones televisivos de Tato Bores y del programa Canal K.

Actualmente –y desde 1987– hace el chiste de la esquina superior izquierda de la tapa del diario Página/12, con la colaboración de Rudy. Para explorar fuera del terreno de la actualidad política, empezó a publicar la tira F. Mérides Truchas, donde aborda con humor temas que van “desde la invención del fuego hasta la última película de George Lucas”, dice. Le gusta explorar los recursos que tiene el mundo digital: recientemente editó F. Mérides Truchas en CD ROM, una selección de las mejores historias de la tira para ver en la computadora. Y es el primer humorista argentino que inauguró su sitio en internet, por el que en 2004 recibió el premio Mate.ar a la mejor página personal.


Por Verónica Castro

—El sentido crítico y el poder de síntesis de los humoristas gráficos denotan cualidades verdaderamente singulares. ¿Cómo es que perciben la realidad los dibujantes?

—La capacidad para encontrar el lado humorístico de las cosas creo que tiene que ver con cierta sensibilidad para percibir lo absurdo; una cierta mirada con la que el humorista ve la realidad.

»Me gusta imaginarme el lugar del humorista como el de aquel niño del cuento de Hans Christian Andersen, que ve pasar al rey desnudo y dice “¡El rey está desnudo!”, mientras que los funcionarios reales y el público tienen miedo y no se atreven a decir lo que es evidente. Sólo el chico, que tiene una mirada inocente y no especulativa, es capaz de decir lo que los demás no pueden o no quieren ver. Ser adulto y a la vez ser capaz de adoptar una mirada inocente es la herramienta del humorista.

—¿Cuál es la relación entre el humor y la verdad?

—El humor muestra una de las tantas caras de la verdad. A veces la realidad es dolorosa o angustiante, o nos da miedo, y el poder hallarle un lado humorístico a esa realidad nos alivia y nos permite atravesarla.

»Suele definirse la verdad según una lógica cartesiana y científica, lo que sin duda está bien, pero esta lógica no nos permite ver las demás facetas de la verdad, a las que sí podemos acceder a través de una lógica irracional, como por ejemplo la lógica poética. El humor se rige por está lógica poética y utiliza la metáfora como herramienta.

—Desde 1987 hace el chiste de la esquina superior izquierda de la tapa del diario Página/12, con la colaboración de Rudy. Es llamativo que la gente abra el diario y se encuentre con sus chistes en el mismo momento que con las malas noticias de cada día. Y a la vez los chistes se nutren de esa actualidad que determina la agenda de los medios, pero encarados desde la ironía y el humor. ¿El chiste se convierte en transmisor e intérprete de las noticias de un modo más efectivo?

—El humor de actualidad se nutre de las noticias del día. O más precisamente, de las noticias de las que la gente está hablando, que no siempre son las que aparecen en la tapa del diario. La relación entre humor de actualidad y periodismo es evidente. Sin los diarios y las revistas no habría dónde publicar chistes de actualidad. Sin embargo, humor y periodismo son cosas diferentes. El periodista publica primicias, información que el lector no conocía. Como humorista de actualidad, yo trabajo sobre información que el lector ya conoce. Si tuviera que informar y explicarle al lector la noticia que acaba de ocurrir, no habría chiste.

—Mirando hacia atrás su estilo y su producción, ¿nota cambios, quiebres, en qué momentos?

—Cuando era chico hacía un humor más crudo y más ácido. Con los años fui cambiando la manera de encarar el chiste y creo que le fui puliendo los lados más filosos y haciéndolo un poco más dulce. También fue cambiando mi manera de dibujar. Desde que empecé a publicar en diario, mi dibujo, que antes tenía algunas cosas superfluas, se fue haciendo más limpio en el trazo y más sintético.

—Para explorar fuera del terreno de la actualidad política empezó a publicar la tira F. Mérides Truchas, en la que volcó su pasión por los temas históricos y de ficción. ¿Por qué se decidió a hacer F. Mérides Truchas ahora en CD ROM, qué bondades trae este nuevo formato?

—Las F. Mérides Truchas es una de las cosas que más disfruto hacer. La forma en que está concebida me permite hacer humor con casi cualquier tema. Desde la invención del fuego hasta la última película de George Lucas.

»Por otro lado, me gusta explorar los recursos que tiene el mundo digital. El CD de las F. Mérides Truchas es un proyecto multimedia en el que se combinan imágenes, textos, sonido y animaciones, y que además tiene interactividad. En ese aspecto el soporte que brinda el CD ROM es fabuloso y permite una experiencia mucho más interesante que la del libro o la revista.

—Ya en 1999 empezó a incursionar en el humor digital e inauguró su sitio en internet, el primero de un humorista argentino. Bien hecho pero simple, y con mucho contenido. Hay chistes, pero también animaciones y juegos sencillos y geniales ideados por Ud. Jugar on line permite otro tipo de interactividad con el público, ¿cuál es la respuesta de la gente?. Y Ud., humorista gráfico y ahora también humorista multimedia, ¿qué encuentra de nuevo y de bueno en tener una página en internet?

—Cuando empecé a armar mi sitio tenía la idea de hacer una página tradicional, en la que el autor muestra sus trabajos y tira algunos datos biográficos. Nada más.

»A medida que el sitio se fue desarrollando se me ocurrió que en lugar de hacer algo estático podía hacer una especie de revista web, en la que cada tanto ir agregando material nuevo. Así lo hice. Todas las semanas subo un chiste nuevo en la sección "Esta semana", también hay una sección de enlaces donde puse los sitios que más me gustan, y cuando tengo tiempo extra hago alguna animación o juego o protector de pantalla. Todo esto es algo específico para la web. Es decir, no puede verse en otra parte.

»Desde el principio, la respuesta de la gente fue muy buena. Puse un libro de visitas y allí escribe mucha gente que se fue de la Argentina hace tiempo y que visitando el sitio se siente un poco más cerca. Las animaciones y los juegos son muy visitados y son las cosas que más interés despiertan. En 2004 mi sitio recibió el premio Mate.ar a la mejor página personal.

—El humor gráfico, la historieta infantil, han sido géneros subestimados en la historia de la educación argentina. ¿Cómo ve el panorama actual? ¿Y cuál es el potencial de estos géneros para la educación de los chicos?

—Creo que cada vez hay más apertura hacia el humor gráfico en la educación. Hace poco recibí una invitación de una importante editorial francesa para colaborar en un manual de lengua española. El manual se terminó de hacer y me enviaron un ejemplar y vi que había una gran cantidad de chistes, casi uno cada dos páginas.

»En nuestro país también hay una apertura en ese sentido, sobre todo si comparamos los materiales de estudio de hoy con los de veinte años atrás.

»El humor gráfico hace más interesante el material de estudio y además aporta una mirada diferente y complementaria de la que brinda la educación formal.



Fecha: mayo de 2005