27072005Daniel Pimienta nació en Marruecos, estudió matemática aplicada en Francia y tiene un doctorado en Informática. En 1988 ingresó en la Unión Latina, en Santo Domingo, como responsable de REDALC (Red para América latina y el Caribe) donde se dedicó al uso de las TIC en los países en desarrollo. Es uno de los coordinadores de la alianza de los Tres espacios lingüísticos frente a la globalización (Agencia de la Francofonía, CESIB, CPLP, OEI, Unión Latina); y creador de FUNREDES (Fundación Redes y Desarrollo), una ONG enfocada a la investigación-acción sobre el impacto social de las TIC, la observación de políticas públicas en TIC, de metodologías alternativas para indicadores de la Sociedad de la Información y de las lenguas y culturas en internet.

En esta entrevista para educ.ar toma postura sobre todos estos temas, cruciales tanto para el futuro de la cultura de red como para el futuro de nuestras regiones.


Por Verónica Castro

—Se dice que la red se parece demasiado a la sociedad y que los mundos-redes se agrupan en tres categorías: sociales, laborales y educacionales. ¿Cómo describiría el estado de la red en las sociedades latinoamericanas, en comparación con los países desarrollados?

—La cultura es un punto esencial para diferenciar las sociedades, la cultura en un sentido amplio, por supuesto, que va más allá del sentido derivado de la geografía y la lingüística (con la claridad de que la cultura en el sentido tradicional sigue siendo la más importante, pero que otras formas culturales, como la profesional, la académica y por supuesto la cultura del subdesarrollo y la cultura de red vienen a matizar y mestizar la cultura latinoamericana, caribeña o dominicana, por ejemplo).

Que la cultura se manifiesta en las redes como en las sociedades es una evidencia, pues al igual que el código genético está en cada celda de nuestro cuerpo, el código cultural está en cada uno de nuestros comportamientos y no hay razón para que el mundo virtual escape a ello.
¿Cómo se manifiesta la cultura latinoamericana y caribeña en la red? El mejor lugar para evidenciarlo y analizarlo son las comunidades virtuales, y ofrezco a la persona curiosa que visite el sitio del proyecto MISTICA alojado por FUNREDES (Fundación-Redes-y-Desarrollo) para ver una manifestación positiva y bella del mestizaje de la cultura de red con la cultura de una región.

Eso dicho, no he respondido a la pregunta. Es que no es una sencilla pregunta...Merecería mucho análisis y reflexión y varios tomos de un libro. Prefiero dejar eso a los sociólogos y etnólogos de la red; soy más bien un hombre de investigación-acción; me compete experimentar con lugares virtuales que podrán servir para esos análisis más que hacerlos yo mismo. Lo más que puedo hacer es referir a un texto mío que trata el tema ético, y cultural y donde plasmé algunas lecciones aprendidas: “A las fronteras de la ética y de las culturas: las comunidades virtuales como un proceso abierto portando el deseo de cambio social “ (la experiencia "MISTICA")”, 2/2005.

—Ud. dice que cuando se habla de la “brecha digital” generalmente se tiende a hacer una lectura muy superficial y a polarizar la discusión sobre el tema de los “accesos”, y que no hay que distraer la mirada en esto sino profundizar sobre la apropiación social de las tecnologías. ¿Podría explicarnos más?

—Me refiero a que la brecha digital no es más que el reflejo de la brecha social. Sobre esto me gustaría referir a otro texto corto mío: "La brecha digital: a ver, a ver...". Y a un maravilloso texto colectivo de la Comunidad Virtual Mística, bajo el título “Trabajando la Internet con una visión social ”, que plasma muchos conceptos sobre este tema, y que además lo hemos vestido de manera linda en una versión impresa (19MB).

Ahora estoy en una nueva etapa de la reflexión que se cristalizó en la última reunión de Río de Janeiro (donde tuve el placer de reencontrarme con Piscitelli, que no había "desvirtualizado" desde 1995). Hice una presentación sobre cómo gastar de manera apropiada los fondos para proyectos de TIC para el desarrollo. La presentación estaba destinada a los tomadores de decisión, especialmente a los gobiernos, y me di cuenta de que sólo estaban presentes los que en general compartían mi visión, especialmente de la sociedad civil y organismos internacionales, de que las TIC no son el fin sino sólo una herramienta, pero que son un elemento catalizador y facilitador de cambios profundos en la sociedad, cambios que necesitamos con o sin las TIC.

Así viene el concepto de “brecha paradigmática”, probablemente la brecha que necesitamos reducir más rápidamente, pues si los que toman las decisiones políticas para luchar contra la brecha digital no han entendido la esencia de dónde y cómo vamos, estamos muy mal parados. Y me temo que 1) en demasiados casos esta es la situación; y 2) mientras no hay manera de exponer a esas personas decididoras a las ideas que necesitan para desempeñarse, mientras se confunde el medio con el fin, mientras no se entiende que el nuevo paradigma no es un asunto tecnológico sino totalmente social (sociedad en red, colaboración, "coopetencia", cultura de red, creación colectiva de conocimiento…) no veo cómo se van a poder desarrollar las políticas que necesitamos, ni –mucho peor– los procesos de construcción participativos que se requieren para esas políticas.

—Y ¿qué caminos debería tomar la alfabetización digital?

—Primero me encanta que use la palabra camino en su pregunta, pues verán que hay una palabra que uso a menudo y es proceso, en su sentido más recursivo, parafraseando a Machado diría que: “procesante no hay proceso, el proceso se hace al participar”.

La prioridad la más importante en cuanto al tema TIC para el desarrollo es la alfabetización digital, y eso tanto en el Norte como en el Sur. Y en oposición con lo que se hace en demasiados casos, no se trata de capacitar a usuarios en el uso de plataformas de software (y mucho menos Windows y los programas asociados) sino de educar de manera holística sobre las implicaciones societales (políticas, económicas, sociales, culturales, lingüísticas, infoecológicas, éticas, organizativas, humorísticas, amorísticas…) de las TIC, enseñar la ética de red, difundir la cultura de red y de la información, enseñar aspectos metodológicos del uso de la red (ejemplo: ubicarse en los distintos espacios de búsqueda y aprender a formular búsquedas de manera eficiente), en fin, compartir el bagaje conceptual para que las personas se apropien socialmente las TIC.

—¿Cómo vehiculizar esta alfabetización digital en el aula?

—Creo que sólo hacer esta pregunta fundamental es ya iniciar el camino apropiado para una visión correcta de adónde debemos ir. Estoy totalmente convencido, y desde hace muchos años, de que “la” tarea de mayor importancia es la de educar sobre la red (y por supuesto educar con la red es parte del plan). Hay dos grupos que deben tener un papel central en esa educación: los educadores en general y los profesionales de la información, más particularmente. Por supuesto, para ello faltaría que esos grupos sean educados primero. Trabajar la brecha paradigmática es primero focalizarse en los “tomadores de decisión” (en primer lugar los políticos) y los “grupos multiplicadores” (los educadores y los documentalistas).

El aula, en su forma presencial y virtual, tiene un papel fundamental que ganarse. Y si lo pensamos un poco la condición del éxito del aula virtual es que sus actores (diseñadores, administradores, facilitadores, estudiantes) tengan un nivel suficiente de comprensión del mundo virtual para que el sistema pueda funcionar debidamente. Sino, tomamos el riesgo de reducir el asunto a la informatización del aula (con consecuencias muy peligrosas si se pierde de vista el proceso de enseñanza y aprendizaje) cuando lo que queremos es la virtualización del aula (lo cual es hablar de un aula de nuevo paradigma donde las TIC sólo juegan un papel de facilitador/catalizador de unos cambios esenciales que no tienen que ver con las TIC y que deben realizarse con o sin las TIC).

—FUNREDES ha hecho varios estudios sobre temas de cultura y lenguas latinas en internet. ¿Qué hay en cuanto a las mediciones de la presencia de los distintos idiomas en internet, qué ganamos con aumentar el poderío de las lenguas latinas en el mundo digital?

—La última medición, aún no publicada, muestra que el francés ha pasado de nuevo al castellano (estaba ahí antes del 1997). La explicación posible podría ser la existencia de una política deliberada en la francofonía (que aún no tiene el mundo español), y el hecho que Francia ha retomado una dinámica de expansión de la Internet (que había sido lenta en los años pasados como resultado paradojal de los avances de Francia en la telemática más tradicional, como fue el caso del Minitel).

Por el momento, nuestras mediciones están dedicadas sólo a las lenguas latinas (más el alemán). De los otros idiomas hay que destacar en este momento el auge de las lenguas asiáticas (chino y coreano especialmente) como producto natural de la expansión del número de internautas de esos países.

Las lenguas indígenas, tanto en América latina como en África quedan estancadas y se requiere un esfuerzo importante para, primero, permitir la informatización de esas lenguas (la existencia de un código para representarlas en el mundo digital) y luego promover y acompañar el desarrollo de los contenidos locales. Un elemento que debería ser determinante son las aplicaciones de gobierno electrónico en curso de desarrollo: las interfaces de gobiernos electrónicos deben ser realizadas en el idioma materno de las poblaciones que pretende servir si sus diseñadores son coherentes con sus discursos…

—¿Cuáles son las acciones específicas que proponen FUNREDES y otros organismos que apoyan la presencia del castellano en internet?

—En el artículo que publicamos en oportunidad del Congreso de la Lengua Española en Valladolid notamos que las dos poblaciones que tenían la productividad mas baja de contenidos en castellano –comparada con las de poblaciones de internautas hispanohablantes– eran los EE.UU. (¡que a esa fecha tenía una población de internautas locutores de castellano más alta que España!) y México. La existencia de lazos migratorios muy fuertes entre esos dos países da lugar a pensar que una política destinada a asociar las dos poblaciones para la promoción de contenidos en castellano podría tener un impacto decisivo.

Las situaciones del francés, que lucha para mantener su espacio, y del castellano, en plena expansión, son muy diferentes. No digo pues que el mundo de lengua española debe copiar lo que hace la francofonía, pero sí creo que hay acciones inspiradoras a analizar y adaptar y que se debe contemplar la existencia de un organismo que entienda que las lenguas requieren políticas (miren el éxito del catalán como prueba), o bien que la OEI integre este componente en su quehacer. También, la suma de los locutores en castellano, portugués y francés, tres idiomas tan vecinos, representa una cifra superior a la de los angloparlantes en el mundo (720 millones vs. 630 millones) y no se está sacando provecho debidamente a esta situación, aunque hay esfuerzos en curso (prometedores pero desesperadamente lentos si uno los mide con la urgencia de la situación) que merecen atención.

—Se acaba de consolidar La Red Latinoamericana de Portales Educativos(RELPE) en la que participan 17 países y cuyo fin es promover el uso de las TIC al servicio del mejoramiento de la calidad y la equidad en la enseñanza, a través del libre intercambio y uso de los recursos digitales localizados en los portales miembros. ¿Es una forma también de mejorar el peso del mundo latino en internet? ¿Cree que podría considerarse un comienzo del trabajo de creación de tecnologías lingüísticas en nuestros países?

—No conozco los detalles de RELPE y me motivaré para documentarme. Lo que sí puedo decir es que las apuestas societales que están detrás del mercado de la educación virtual son tremendas. Si dejamos que los contenidos pedagógicos vengan del Norte, aunque sean en nuestro idioma, tomamos el riesgo, letal para nuestras culturas, de que los jóvenes sean educados a partir de valores ajenos.

Les recomiendo leer el artículo de José Antonio Millán La lengua que era un tesoro (2001) sobre el tema de las apuestas escondidas detrás de la creación de programas lingüísticos: él nos dice que si no prestamos debida atención, la lengua, símbolo de lo que debería ser el dominio público, en su forma digital, pasará a entrar en la esfera de lo privado… Sólo faltará luego que privaticen nuestros genes y el aire que respiramos para llegar al triunfo total de una visión del mundo donde nada escapa al mercado…

—En la Conferencia preparatoria para la segunda fase de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, Marta Amuras, secretaria de la Comisión Económica de la ONU para la Cepal, declaró que el principal problema de internet es el monopolio de su administración por los estadounidenses, ya que es la ICANN–un grupo privado con sede en Estados Unidos– el organismo que controla el sector y distribuye los nombres de dominios. Entre estas desavenencias están los que defienden que la dirección de la red quede a cargo de los gobiernos, los muchos representantes de la comunidad científica y civil que se oponen a esto, y los que abogan por que el control esté en manos de organismos capacitados de la ONU ¿Cuál es su opinión, qué hay detrás de estas polémicas?

—Si bien por principio opino que los recursos globales deben estar en manos de gobiernos globales y no de una sola nación que podría imponer sus criterios propios, que de ninguna manera puede pretender que sean el modelo para todos (al igual que hay diversidad de culturas hay diversidad de formas democráticas y pretender que mi forma debe ser la de todos me parece que es una propuesta absurda pues contradice sus premisas; en otras palabras, es antidemocrático imponer su concepto democrático a otro grupo y sobre ello recomiendo leer un texto corto de Bernardo Toro “Educación para la democracia” , creo que el tema del ICANN es un tema que sufre de la mediatización.

Por ser el único recurso centralizado de la internet, la gestión de dominios siempre ha creado conflictos y ha sido tratada sobre la base de un malentendido fundamental que consiste en creer que detrás de esos recursos centralizados hay beneficios extraordinarios que se pueden lograr, o control político que se puede ganar. Si los hay no son tan importantes como se cree. Los entes que gestionan dominios más bien realizan un servicio público y deberían tener vocación de servicio.

La apuesta real detrás del ICANN debe escapar a la alternativa: lo gestionan los EE.UU. o lo gestiona un organismo internacional (como la UIT). La apuesta real es la creación de una nueva forma de gobernancia multisectorial basada en el concepto de responsabilidad y autonomía, como las redes habían podido crear en su fase inicial. En fin, creo que el tema del ICANN es esencialmente técnico y que se exageran las apuestas políticas al respecto. El juego está abierto: recomiendo a quienes quieren trabajar en ese tema que se movilicen y participen de los difíciles esfuerzos en curso; se necesitan más brazos que ruido en esta área.

—¿Cuáles son los futuros retos para el mundo virtual?

—Para mí un reto fundamental es que no siga perdiendo terreno la ética de la red. Parecería hoy una lucha perdida, pero es una lucha esencial para el futuro. Recuerdo una cerveza que tomé con Peter Deustch en Caracas en 1994, en oportunidad de uno de los primeros talleres de redes en la región. Estábamos en el período anterior a la explosión de la internet comercial, justo antes de la creación de la WWW. Peter fue el creador de Archie, el primer programa de red que funcionó globalmente, antes de Gopher y luego la web. A mi pregunta: “¿que va a pasar si se pierde la netiquette con la llegada masiva de nuevos usuarios?”, Peter respondió: “No puede pasar. La red es un sistema autorrregulado; si pasara eso entonces dejaría de crecer”. Peter, con su energía y optimismo extraordinario, se equivocó en esta… o la regulación está aún por venir con los efectos terribles del spam y de los virus llegando ahora por la línea ASDL sin intermediación de ningún archivo…

Pero cuando hablo de cuestiones de ética no me refiero especialmente a los virus y al spam; me refiero a algo más perverso que tiene que ver con el uso del correo electrónico sin preocupación infoecológica y que es más especialmente dañino en las conferencias electrónicas (cómo responder sin borrar la nota a la cual uno responde, circular cadenas y otros falsos anuncios de virus, en fin, contaminar el medio ambiente informacional con ruido, hacer disminuir de manera constante el valor de la señal sobre el ruido en la red, con el costo económico y social que eso representa)…. Cuando veo gente bien intencionada del mundo de la sociedad civil que me suscribe a una lista de discusión sin dejarme tomar personalmente esta decisión (y eso lamentablemente pasa a menudo), lo siento como una auténtica violación virtual y pienso que el mal es muy profundo.

Ese reto por supuesto está directamente ligado al tema de la alfabetización digital. Las personas no se comportan así por maldad sino por que no han sido educadas, y la capacidad de autoeducación que portaba la red en los años 80 y hasta mediados de 90 se ha perdido.

Por supuesto que hay muchos más retos, pero como en el mundo no virtual, la educación sigue siendo el sector que impacta de manera sistémica en todo el resto.


Fecha: Julio de 2005