281120071Por Verónica Castro

—¿Qué lo llevó a trabajar sobre las batallas de San Martín? ¿Valoraba la figura de San Martín de chico o empezó a hacerlo de grande? ¿Por qué San Martín?

—La historia fue algo que siempre me gustó. La idea surgió hablando con Tristán Bauer, antes de que empezara el Canal Encuentro. Imaginando propuestas pensamos en hacer una serie de capítulos que describieran las batallas de la Independencia, con la idea de –y entre otras cosas– recrear la época, de acercarnos estética y visualmente a la época, porque no hay imágenes reales del 1800. El Regimiento de Granaderos a Caballo o el Regimiento de Infantería de Patricios, por ejemplo, hoy tienen unos uniformes que fueron modificados en el año 1900, cuando se vuelven a abrir por segunda vez estos cuerpos, pero que no tienen nada que ver con los trajes originales. Se ha perdido la visión de la estética de la época.

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Finalmente elegimos empezar con el Combate de San Lorenzo y San Martín porque –si bien es un combate menor– es el primero y único combate de San Martín dentro del territorio de lo que hoy es la Argentina. Y también porque gracias a la Marcha de San Lorenzo se volvió muy icónico este combate.

Pero lo más interesante es que dramáticamente el combate de San Lorenzo es impresionante, es casi una película. Hay un montón de situaciones ocurridas antes y después del combate que lo cargan de una tensión narrativa dramática muy interesante.

Aunque fue un batalla chica, de 250 personas contra 120 personas, lo que tratamos de rescatar es que es la primera vez que el gobierno revolucionario lucha con un ejército profesional instruido de forma regular. Antes, cualquier ciudadano iba a pelear sin demasiada preparación; profesionalizar el ejército significó que los soldados vivieran exclusivamente de eso, recibieran un sueldo y tuvieran un lugar común para residir. Y esta profesionalización del ejército la hace San Martín. Además, empieza usando la caballería de una manera que no se había usado antes en el territorio, utilizando las técnicas de la guerra moderna. San Martín peleó contra el ejército napoleónico y tuvo contacto con los ejércitos más avanzados, estudió y aprendió muchísimo de las 32 batallas previas a San Lorenzo en las que participó.

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También nos interesó mostrar cómo fueron los primeros años de la revolución, que no se trató de una guerra contra España sino de una guerra civil de un tipo de gobierno contra otro tipo de gobierno, de una forma de representación local que pedía por juntas provisionales (como existían en España), contra otra forma de representación que respondía a un Consejo de Regencia sin popularidad. La revolución se hizo para tener una forma de representación propia y la misma capacidad de voto que podían tener todas las provincias de España, para que lo que es hoy nuestro territorio dejara de ser una colonia para pasar a ser una provincia. Como toda revolución, muta hasta alcanzar la independencia. En ese contexto se inscribe el combate de San Lorenzo, en 1813.

—¿Cómo trabajó en la investigación previa, qué bibliografía leyó, qué fuentes utilizó para llegar al guión?

—Tuve un asesor histórico excelente, Gabriel Di Meglio, con quien empezamos a trabajar hace dos años.Gabriel estudió mucho sobre el período y escribió un libro muy interesante que se llama ¡Viva el bajo pueblo!, donde cuenta sobre el bajo pueblo durante la Revolución –porque siempre se habla de que fue solamente una revolución burguesa–. Él plantea en el libro su tesis de que la revolución fue generalizada.

Trabajamos también, y junto con él, con otras fuentes: el Instituto Sanmartiniano, el Regimiento de Patricios, que nos dio mucha información, el Regimiento de Granaderos, algunos museos, como el museo del Convento de San Lorenzo, y la gente de archivo del Canal.

—¿Cuál es la significación actual de San Martín? Hay quienes lo veneran como un héroe y quienes como un genio militar, ¿cómo lo definiría usted?

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—San Martín era una persona muy metódica, muy obsesiva y muy dedicada. Creo que héroe es una palabra que nosotros le ponemos después. ¿Qué es un héroe, qué es tener una actitud heroica? San Martín era una persona con un objetivo extremadamente claro y con una energía que es muy dificil de entender hoy.

Para nosotros San Martin es el padre de la patria. ¿Por qué? Lo más acertado sería decir que es el padre de una gran porción de América, que debería haber sido un único país.

Esa fue la intención que él tenia, al igual que Bolívar: una América unida, la gran América. No querian pequeñas naciones dispersas y fragmentadas, que no se pudieran defender, y menos que se pelearan entre ellas.

—Hoy en televisión pareciera estar de moda el revisionismo histórico, que en muchos casos se convierte en un reduccionismo histórico de muy baja calidad en cuanto a sus contenidos.¿Cuál cree Ud. que es el aporte de este programa en el contexto actual?

—Es que la forma más fácil, y sobre todo en un medio como es la televisión, es utilizar los opuestos, el blanco y negro, el simplificar la figura para hacerla más entendible en el poco tiempo que el público tiene para decodificarla.

El medio audiovisual es importantisimo como divulgador, no como una fuente primaria y única de estudio. Por eso la idea de nuestro programa es interesar a la gente sobre la historia, para que luego profundice leyendo, sino dificilmente se pueda entender algo, porque nada es como lo muestra generalmente la tele, blanco y negro. Y es en los matices donde está lo interesante.

Con respecto a este revisionismo histórico del que Ud. habla, creo que se da porque pasamos una etapa –que comienza en los 90 y se extiende durante 10 años– de un extrañamiento de nuestra cultura y nuestra historia que no nos funcionó. Y como siempre pasa cuando un tipo de modelo no funciona, se vuelve a las fuentes para ver qué es lo que pasó. Y en eso estamos, recordando y/o reaprendiendo nuestra historia para entender qué es lo que fuimos, por qué se crea lo que hoy es la Argentina, y hacia dónde estamos yendo. Y creo que, hoy, esto no es una intención sino que se ha vuelto una necesidad.

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El programa podría entrar dentro del género de docuficción, algo que estuvo muy de moda en los 70 y que se está recuperando desde hace poco en muchos lugares del mundo, no solamente acá. En Francia han salido documentales muy buenos sobre Napoleón, hay una tendencia bastante generalizada a las recreaciones históricas.

—¿Qué diferencias diría que hay entre lo visto ya en televisión sobre la historia argentina de la época y este proyecto de docuficción del Canal Encuentro?

—Lo que verán en el canal es un hora de programación –en la que por supuesto tuvimos que acotar cosas–, realizada con la intención de mostrar al público una línea dramática narrativa más que explicativa de los acontecimientos. La diferencia con otros programas es que nosotros tratamos de seguir un código más cinematográfico que televisivo, y creemos que es lo primero que se hace en televisión con una estética cercana a la realidad de la época tratada.

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—Encuentro es un canal dirigido a todo el público y a la vez constituye una herramienta importante para docentes, padres y alumnos; el audiovisual es una vuelta interesante a la tradición de los manuales escolares. ¿Tuvieron en cuenta a los destinatarios del sector educativo en este sentido?

—Sí, aunque tratamos de que sea algo que interese a todo el mundo. Lo que intentamos fue que el programa tenga una cantidad de información y conocimiento útil, pero que la densidad de información no obstruya la cadencia y la importancia de la narrativa.

A mí personalemente lo que me interesaría es que algún chico en algún lugar lo vea y se interese por leer sobre la historia.

—El Combate de San Lorenzo es una de las producciones más llamativas del Canal Encuentro. ¿Cómo fue el rodaje, cuántos actores participaron?

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—La cantidad de gente que participó fue enorme. Muchos de ellos además lo hicieron simplemente de buena voluntad. Hay mucha gente que está interesada en hacer cosas que signifiquen algo, gente que está acostumbrada a trabajar en publicidad y está bastante cansada de trabajar sin contenido, y con este proyecto se entusiasmaron, le pusieron mucha energía.

Si bien tuvimos sólo cuatro días de rodaje, fue muy complicado porque todo era en exteriores. El rodaje fue en Lobos y hubo muchos extras de allí, que resultaron excelentes actores. También colaboró la gente de la Brigada Albiceleste de la Policía Montada de la provincia de Buenos Aires, y un grupo de recreacionistas históricos –el “Cuerpo de Blandengues de Barragán”– que tienen una cantidad enorme de armamentos de época.

—¿Cómo fue el casting para los actores? Porque no muchos actores saben montar bien a caballo, supongo. Y también para usted debe haber sido algo difícil la dirección de esas escenas de lucha a caballo…


—Claro, la mayoría de los actores no sabían montar a caballo. Se les dieron cursos de equitación en distintos lugares, y la policia montada de la provincia se encargó también de darles clases. Y para el manejo de los caballos trabajamos con un equipo de jinetes y veterinarios que se dedica a hacer caídas de caballos y a dormirlos: ellos fueron los que hicieron la caída de San Martín, una escena emblématica y muy complicada.

Fue un trabajo dificil para los actores y para mí también. Aunque ya había visto mucho material del tipo de acción, y además fui asistenete de Tristán en Iluminados por el fuego –donde aprendí algunos trucos como los de llegar a representar cierto cantidad de gente sin tener mucha gente, por ejemplo– todo proyecto es distinto e implica nuevos desafìos. El cine por definición es mentira, uno tiene un cuadro que acota un espacio, y como uno llene ese cuadro es lo que se va a ver, nunca hay que sacar el ojo de ahí. Todo lo demás lo crea el espectador.

—¿Cómo eligieron al que haría de San Martín?

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—Pasó una cosa muy curiosa. Cuando comenzamos el casting, la persona que contratamos para hacerlo –el castinero– fue la primera persona que vi ese día, y apenas lo vi me pareció que era igual a San Martín; pensé que yo estaría un poco ansioso… pero no. Hicimos muchas pruebas con excelentes actores, un casting enorme. Después de insistirle mucho (pero mucho) el castinero accedió a unas pruebas de cámara y fue el que terminó siendo San Martín. Y fue una decisión acertada: es un excelente actor y con una predisposición y espíritu enormes.

—Filmar un combate con caballos, espadas, armas, luchas, escenas de acción y efectos especiales es un tipo de producción que no es habitual en nuestro país, o al menos que hacía muchísimos años que no se exploraba. ¿Cómo trabajaron desde la estética y la técnica para esto?

—Para hablar de estética hay distintos momentos. En principio la cantidad de material que me facilitaron las chicas de archivo, Claudia y María. Imágenes increíbles que me pusieron en la época.

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Luego empiezo a trabajar con Julio Suárez (vestuarista y director de arte en ese momento) y con él investigamos la estética general de la época. Pero fue variando el proyecto, Julio se tuvo que ir a trabajar a otra película y seguimos trabajando con Natalia Bustamante, que fue la que realizó todo el vestuario de forma artesanal y muy detallista. Después se incorporó Sergio Rud para el arte, que trabajó también de una forma excelente, aportando no sólo en lo visual, sino tambien narrativamente. Y con el director de fotografía, Javier Juliá, hicimos unas pruebas de cámara en video. Temíamos que no se viera reflejado todo el trabajo de vestuario y arte, que quedase sin detalles. Pero trabajando con varios efectos en posproducción fuimos logrando lo que queríamos: una textura de época y una estética muy interesante. Filmamos en HDV con una Sony Z1, también con unas cámaras JVC que tenían de interesante un dispositivo en los que se puede poner una lente de 35 ml; eso nos permitió una profundidad de campo que no hubiéraos tenido de otra manera, por eso logramos una imagen tan cinematográfica.


Vea los álbumes de fotos

Fotos de rodaje del Combate de San Lorenzo

Fotogramas

San Martín. El combate de San Lorenzo recrea el primero y único combate de San Martín dentro del territorio de lo que hoy es la Argentina. Era la primera vez que el gobierno revolucionario luchaba con un ejército profesional instruido de forma regular.

Dirección y guión: Leandro Ipiña

Ideas para el aula, actividades para trabajar en clase en base a diferentes capítulos del programa.
http://www.encuentro.gov.ar/Event.aspx?Id=144


Fecha: Noviembre de 2007