10092008—¿Cómo ve la situación del libro y la demanda editorial hoy?

—En la actualidad asistimos a una crisis profunda de la edición tradicional de libros. Este fenómeno está ocurriendo en todo el mundo, pero en nuestro país es particularmente evidente. Los lectores, quizás por la enorme cantidad de información a la que acceden a través de la Web, se vuelven más exigentes en sus intereses, lo que lleva a que la demanda se estructure en nichos, en vez de constituir un grupo relativamente uniforme. Ahora bien, para llegar a estos lectores cada vez más dispersos, los editores se ven obligados a publicar más títulos, lo que implica muchísimos ejemplares adicionales, porque siguen utilizando la tecnología offset (que trabaja con grandes cantidades). Las librerías físicas reciben este flujo creciente de ejemplares y se ven obligadas a acelerar la rotación en vidrieras, mesas, estanterías, hasta que al poco tiempo deben devolver la mayoría de esos libros al editor, quien a su vez (por tener su depósito colmado), se ve en la necesidad de deshacerse de ellos: es así como un buen título termina, luego de algunos meses, guillotinado o saldado.

Se trata entonces de una crisis por saturación de oferta: se producen demasiados ejemplares, y la solución sólo puede provenir de la incorporación de tecnología digital en toda la cadena del libro.

—Es claro que la cultura y la economía se han transformado a partir de las nuevas tecnologías e internet. Nuevos modos de producción, distribución y difusión de la información, las relaciones, etc. y Teseo supo captar la nueva cultura digital. ¿Qué ventajas competitivas presenta Teseo en este panorama tanto para autores y lectores como para el mundo académico, universidades, escuelas, alumnos..?

—Nuestro objetivo es contribuir a que los libros universitarios puedan salir del laberinto de la edición actual. Eso significa permitir que los títulos estén disponibles siempre, y en el formato que el lector necesite: básicamente en libro físico o en versión electrónica. Nuestra plataforma digital apunta a que la palabra “agotado” ya no tenga sentido. Creo que es la única manera de ayudar a que ese lector especializado encuentre lo que busca, que el autor académico pueda beneficiarse de la venta de su obra y que las universidades continúen publicando los resultados de sus investigaciones.

—Teseo se especializa en investigaciones de ciencias sociales y humanidades. ¿Cómo es en general el recorrido del libro académico en la Argentina en las editoriales y en librerías?

—El proceso de publicación tradicional es bastante simple. Las editoriales académicas reciben proyectos de publicación, escogen algunos de entre ellos, se encargan de corregirlo, diseñarlo, imprimirlo en offset, distribuirlo en librerías, cobrar por las ventas y hacer difusión en medios de prensa.
El problema es que para el segmento académico, conformado por nichos cada vez más pequeños y especializados, la inversión necesaria para los sellos tradicionales suele ser alta y riesgosa. Las librerías físicas nacionales toman ejemplares consignados, pero pocos o ningún libro llega al extranjero, porque las librerías del exterior solo compran en firme. Luego de pocos meses, el grueso de los ejemplares regresa al depósito del editor, a menudo en estado de deterioro, con el triste final que comenté anteriormente.
A fin de cuentas, el encuentro entre el lector y el libro queda imposibilitado.

—¿Cuáles son las características de las impresoras digitales que se usan para este tipo de proyectos POD (print on demand) y las diferencias que presentan con las máquinas que se usan en las imprentas tradicionales?

—La impresión offset constituye una tecnología indirecta: se trata de máquinas bastante grandes que, al menos en las versiones más habituales, no imprimen directamente en papel, sino que utilizan planchas que requieren revelado, luego eso pasa por una serie de rodillos y de allí se obtiene la impresión en papel de resma. A causa de todos esos intermediarios, el offset tiene gastos fijos altos, por lo que es ideal para imprimir grandes cantidades (para 800 o más, digamos).
La impresión digital, en cambio, es directa. Tanto los interiores como las tapas se imprimen con tecnología láser, sin pasar por planchas. Eso permite bajar mucho los gastos fijos, y llegar a presupuestos muy razonables a la hora de imprimir pequeñas tiradas.
En cuanto a la calidad, la impresión digital está llegando a niveles notables.

—Teseo está asociado también con el servicio de búsqueda de libros de Google y con Amazon, ¿en qué consiste el acuerdo que tienen con ellos?

—Con Google firmamos un convenio mediante el cual todos nuestros libros están online, disponibles para que el lector-investigador pueda consultarlos en pantalla, sin descargárselos. Puede realizar búsquedas de palabras o expresiones dentro del libro, del mismo modo en que uno busca términos en la Web. Nos ha dado resultados muy importantes, especialmente porque nuestros libros no están en librerías físicas sino virtuales, y este acuerdo permite que el posible interesado pueda “hojear” y explorar el interior del libro (en pantalla).
Con Amazon comenzamos a implementar un esquema que nos permite imprimir y distribuir nuestros libros a pedido, para todo el planeta. La idea es que cuando un lector (de cualquier parte del mundo) decide comprar un ejemplar de Teseo, puede dirigirse a Amazon.com y encargarlo. Lo recibirá a los pocos días, impreso especialmente para él, con estándares de calidad óptimos. Hasta yo quedo asombrado de la calidad que tienen las imágenes, por ejemplo. En este pequeño video puede verse cómo funciona la búsqueda en Google Book Search y la compra en Amazon:



—Teseo también vende en formato digital, ¿de dónde lo pueden descargar los usuarios y cuánto se reduce el precio del libro en comparación con el libro físico? ¿Qué medidas toman para proteger los derechos de autor, bajo este tipo de reproducción digital? ¿El copyright es un problema que se puede seguir planteando de la misma manera hoy?

—Los lectores interesados en comprar nuestros libros en formato físico pueden dirigirse a Amazon.com, Prometeo Libros, Cúspide o Capítulo Dos (en sus tiendas virtuales). Sin embargo, si lo que necesitan es la obra en versión digital, pueden conseguirla en la Web de Teseo, a mitad de precio. Esto es útil para los usuarios que precisen el libro al instante en pantalla, o que ya cuenten con dispositivos de lectura electrónica. Me refiero a ebooks como el Iliad, el Sony Reader o similares.
Con respecto a la protección de los derechos de autor, pienso que la solución no pasa necesariamente por artificios tecnológicos (a eso se están dedicando sin demasiados frutos los grandes grupos multinacionales). En mi opinión, la mejor política de resguardo de los derechos de autor en la era digital pasa por permitir que los libros estén siempre disponibles para los lectores, de una manera sencilla y lo más económica posible.

—Si el sistema PoD (print on demand) facilita que libros raros, agotados, descatalogados o sin distribución en el país puedan llegar a los lectores, ideal para la edición de material técnico o académico que no requiere de tiradas de gran cantidad de ejemplares como sucede con el sistema de impresión offset, ¿cuáles cree que serán los próximos géneros que atrapará este método o es cuestión de algunos años para que acapare todo el mercado?

—En mi opinión, el sistema PoD irá absorbiendo un número creciente de nichos, pero sin llegar a acaparar todo el mercado, al menos en el mediano plazo. Esto se debe a que todavía existen segmentos en los cuales el encuentro visual entre el lector y la obra es indispensable. Pienso por ejemplo en la literatura masiva. La compra “por impulso” en librerías físicas es aún importante para ese rubro.
De todas formas, insisto en que la tendencia, en general, será favorable a las tecnologías digitales como el PoD, ya que el costo de la edición “analógica” (basada en la venta por consignación, en librerías físicas, etc.) no cesa de aumentar, mientras que la digital gana competitividad permanentemente.

—En la conferencia que dictó recientemente mencionaba la Expresso Book Machine, el proyecto Worldcat, el diseño generativo, etc. ¿Podría sintetizar para qué se utiliza cada una y cuáles son los cambios que traen aparejados estas tecnologías y proyectos para el mundo editorial, el educativo y de la lectura en general?

—La Expresso Book Machine es un invento formidable ideado por Jason Epstein, ex director editorial de Random House. Esta pequeña impresora permite fabricar libros de alta calidad, de a un ejemplar. Está siendo incorporada a bibliotecas de todo el mundo (por ejemplo la de Alejandría, en Egipto) y a librerías (como la cadena Blackwell, en Inglaterra). Los lectores pueden solicitar al operario la obra que están buscando, sentarse a tomar un café y tener su ejemplar listo en pocos minutos. ¡Por eso se llama “expresso”!

El sitio WorldCat constituye algo así como un localizador global de libros en bibliotecas. Es fundamental para investigadores. En cuanto al diseño generativo, la idea subyacente es que para diagramar una gran cantidad de elementos de características similares (por ejemplo tapas de libros), uno puede recurrir a un algoritmo recurrente, y así obtener vistas diferentes que parecen haber sido elaboradas artesanalmente, una a una. Esto lo puso en práctica el sello Faber & Faber para componer tapas “automáticas” para su enorme fondo editorial agotado.

Estos son solo algunos de los cambios enormes que está experimentando la edición en la actualidad. Con la irrupción de la Web, ya nada será igual para el libro.

—Para los interesados en este u otro tipo de emprendimientos culturales, podría contarnos ¿cuál es la ayuda que pudieron obtener de la Dirección General de Industrias Creativas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires?

—En diciembre de 2007 Teseo resultó ganador del concurso IncuBA, dependiente de la Dirección General de Industrias Creativas de la Ciudad de Buenos Aires. El programa IncuBA nos ha ayudado inmensamente, a través de tutorías especializadas, y también gracias a la posibilidad de tener nuestra propia oficina en el Centro Metropolitano de Diseño.