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De qué hablamos cuando hablamos de educación virtual 

Si vamos a transitar varias semanas «educando en entornos virtuales», es interesante tomarnos un rato para analizar qué son estos entornos, de dónde viene esta expresión, de qué otras se diferencia.

Por: Educ.ar - 10/04/2020

¿Es lo mismo virtual, digital, a distancia, e­learning? ¿En qué me encuadro cuando armo una propuesta para mi clase a través de internet? 

Si bien hay mucho escrito sobre el tema, hay algunos referentes que nos pueden ayudar: el filósofo francés Pierre Levy, que definió la virtualidad (hace veinticinco años), y el escritor y pensador italiano Alessandro Baricco, que en su último libro The game hace un profundo y detallado análisis de la «revolución digital». También Manuel Area y Jordi Adell han dedicado desde hace años varios artículos que ponen orden sobre este tema. 

Lo que hoy hacemos educando en internet viene de por lo menos cuatro caminos que vamos a explorar rápidamente: lo digital, la educación a distancia, el e­learning y lo virtual. De todas maneras, hoy se utilizan como sinónimos. 

Sobre lo digital

Si seguimos —en forma rápida y resumida y recomendando la lectura total del libro— a Baricco en The Game, nos enteramos de que digital viene del latín digitus, que quiere decir ‘dedo’. Es un sistema que permite traducir todo a números formados por dos cifras. 

Por ejemplo: una foto pasa a ser una secuencia de números y, por eso, puedo mandarla de una computadora a otra y verla en el celular y en la tableta. Esto es lo que ha cambiado todo: ha permitido nuevas formas de transmisión y almacenamiento de información en máquinas como nunca antes en la humanidad.

Lo digital es previo a internet. Puedo tener un archivo digital en mi computadora. Sin embargo, con el desarrollo de internet —y de la WWW— las máquinas en las que almacenamos información se pusieron en conexión y la transmisión pudo ser global, veloz y al alcance de cualquiera.

Vivimos en un mundo en el que toda la información que manejamos es digital o puede digitalizarse y podemos manejar cantidades increíbles de datos en dispositivos mínimos. En educación podemos digitalizar materiales educativos, aulas, trabajos de estudiantes, lo básico para procesos de enseñanza y aprendizaje. 

Sobre la educación a distancia

Por otro lado, tenemos, en otro plano totalmente diferente, la educación a distancia, una práctica educativa que tiene más de un siglo de historia. Se trató de un movimiento para incluir y capacitar en forma básica o en oficios a personas que vivían lejos de centros de enseñanza en principio y de nación después en lugares como Canadá, Estados Unidos y Australia. 

En la segunda mitad del siglo XX, se inició la educación a distancia para educación universitaria, como la UNED de España, fundada en 1972. El objetivo era extender y facilitar el acceso a la formación a colectivos e individuos que no podían acceder a la opción pedagógica presencial. Los materiales se enviaban por correspondencia, luego se utilizó la radio y la televisión y hoy, por supuesto, todo circula por medios digitales.

Sobre el e­learning o educación en línea

Se llama así desde los años 90 a las propuestas de educación mediadas por tecnologías digitales. ¿Gran parte de la educación a distancia pasó a ser e­learning? Sí, por supuesto, pero hay en este ámbito dos tradiciones: 

  • una —vinculada más a las prácticas de USA— que tiende a la formación individual y al autoaprendizaje: el alumno recibe el material, lo consume y se autoevalúa, por ejemplo; 
  • otra —más europea y encabezada por la UOC, universidad de España que nació en 1994 como una universidad totalmente a distancia— que promueve más el uso de herramientas para el intercambio durante los aprendizajes y el aprendizaje colaborativo entre comunidades virtuales de docentes y estudiantes. 

Sobre lo virtual

Finalmente, el concepto más complicado de explicar: lo virtual. Hace tiempo «virtual» se oponía a «real» como ‘algo que podría ser, pero todavía no es’. Pero, en rigor, hoy lo virtual no es irreal; por el contrario, forma parte de aspectos muy reales de nuestras vidas. 

«Virtual» hoy significa ‘intangible’, ‘desterritorializado’, ‘sin lugar ni tiempo’. Para virtualizar una empresa, una situación educativa o un negocio recurrimos a espacios, herramientas y contenidos digitales y trabajamos en línea. Así se juntan nuestros cuatro caminos. 

La educación virtual entonces se diferencia de la educación presencial como opción pedagógica diferente. Se entiende como opción pedagógica la forma específica de ofrecer un servicio educativo con relación a los procedimientos administrativos, estrategias de aprendizaje y apoyos didácticos. En este sentido, una nueva opción implica cambios significativos en la concepción de cómo educar. En general, se considera que podemos educar a través de dos opciones: virtual o presencial, pero hay una tercera: la combinación de ambas o semipresencialidad.

Opción presencial y opción virtual

La opción presencial e realiza en un espacio físico —aula, escuela, etc.—, se produce en un tiempo determinado (la clase va de tal hora a tal hora). 

La opción virtual se desarrolla en un ambiente digital, no físico. El proceso de aprendizaje es en general asincrónico, ubicuo y requiere alta actividad del estudiante que interviene activamente en la organización del aprendizaje. Por lo tanto, la opción virtual busca la autonomía y la responsabilidad del estudiante en su propio proceso de aprendizaje.

Pensando en la educación en línea —el e­learning que mencionábamos— Manuel Area y Jordi Adell identifican tres modelos apoyados en este y los sintetizan en el siguiente cuadro.

Modelos formativos apoyados en e-learning
Modelo de enseñanza presencial con apoyo de internet Modelo semipresencial o de blended learning Modelo a distancia o de educación en línea
Internet y específicamente el aula virtual es un complemento o anexo a la docencia presencial. A veces se utiliza el aula virtual en salas de informática bajo la supervisión del docente. En otras ocasiones el aula virtual es un recurso de apoyo para el estudio del alumno en su hogar. Integración y mezcla de clases presenciales con actividades docentes en aula virtual. Titulaciones en línea (asignaturas, cursos, máster, doctorado) ofertados a distancia a través de campus virtuales.
Se mantiene el modelo presencial de docencia: en horarios y en aulas tradicionales. No hay diferenciación nítida entre procesos docentes presenciales y virtuales. Existe un continuum en el proceso educativo. Apenas hay encuentro físico o presencial entre alumnos y profesores. Casi todo el proceso educativo es a distancia.
En este modelo se utiliza el aula virtual de forma similar a una fotocopiadora: para que los estudiantes tengan acceso a los apuntes/ejercicios de la asignatura. Se innova el modelo presencial de docencia: en los horarios, en los espacios y en los materiales. Lo relevante son los materiales didácticos y el aula virtual.
El aula virtual se concibe como un espacio de información: se ofrece programa asignatura, horarios, tutorías, calificaciones, apuntes, etc. Existe poca comunicación e interacción social a través del aula virtual. El aula virtual es un espacio para la información, la actividad de aprendizaje y la comunicación entre profesores y alumnos. Cobra mucha importancia la interacción social entre los estudiantes y el docente mediante los recursos virtuales.

Area, M. y Adell, J. (2009). eLearning: Enseñar y aprender en espacios virtuales. En J. De Pablos (Coord.), Tecnología Educativa. La formación del profesorado en la era de internet (págs. 391-424). Málaga: Aljibe.

Qué tener en cuenta al armar un entorno virtual

Un entorno virtual puede organizarse por correo electrónico, por redes sociales, por YouTube. Sin embargo, hay muchos espacios digitales llamados «plataformas de teleaprendizaje» o «plataformas de e­learning» organizados especialmente para dar clases, lo cual facilita la tarea. Hay herramientas para ver rápidamente qué alumno entregó la tarea y cuál, no y ponerlo en una planilla con solo hacer un clic, por ejemplo. En cambio, si utilizo el correo electrónico para dar clase, esta planilla tendré que armarla yo manualmente. 

De todas maneras, usemos el entorno que usemos, lo recomendable es pensar que estamos en otra opción pedagógica. Cuando escribimos, usamos un registro diferente que cuando hablamos; a su vez, si me encuentro con un amigo en la calle, no le digo: «Querido amigo: espero que estés bien. Avisame si vas a usar ese texto. Espero tu respuesta». Sería muy raro. Cada opción pedagógica tiene su sistema semiótico y la opción virtual lo tiene. 

Para tener en cuenta: armar un aula virtual requiere planificación. Trabajen con un cronograma establecido, armen los materiales didácticamente y establezcan diferentes canales de comunicación. 

Nuevamente, Area y Adell nos proponen este cuadro con cuatro dimensiones.

En el marco de un proyecto que opta por lo virtual, podemos hacer algunos encuentros sincrónicos con nuestros alumnos del tipo de clases presenciales (por ejemplo, vía Hangouts o Zoom), pero no es lo central. No estaríamos utilizando los códigos de comunicación propios de esa opción pedagógica.

Un docente puede manejar mejor o peor las TIC y se podrá arreglar con ello, pero lo que sí debe hacer es tratar de entender este nuevo desafío didáctico-comunicativo que esta opción ofrece. No se trata de pasar nuestras clases presenciales a virtuales, sino de rearmarlas con estas nuevas pautas

Tal vez saber de qué tradiciones viene y qué caminos se fueron juntando en esta construcción sea un modo de ubicarnos en el marco semiótico con sus posibilidades y sus límites y, desde allí, desarrollar nuestra práctica docente lo mejor que podamos. 

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