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Juana Manso y el Feminismo

Juana Paula Manso es una de las más distinguidas luchadoras argentinas. En esta nota contamos las razones, su amistad con Sarmiento y su defensa de la educación para la mujer.

Por: Educ.ar - 17/06/2020

“Y llegará un día en que el código de los pueblos garantizará a la mujer los derechos de su libertad e inteligencia”.  Juana Paula Manso.

Juana MansoNacida el 26 de junio en 1819 en medio de los agitados días revolucionarios del Río de la Plata. Hija de un ingeniero español, defensor de las ideas revolucionarias, vivió parte de su juventud exiliada junto a su familia.

Entusiasta partidaria y defensora de la importancia de la educación de la mujer, funda en su casa de Montevideo el Ateneo de Señoritas, donde, además de dar clases de buenos modales e idiomas, implementa por primera vez su metodología pedagógica, que se diferencia de la tradicional por incluir el buen trato a sus alumnas y la anulación de los castigos físicos como método disciplinario.

Juana fue un espíritu inquieto, al que la realidad de su vida supo acompañar permitiéndole viajar y conocer diferentes países, culturas y realidades sociales, de las que se alimentó para continuar su lucha en la elevación de los sectores más postergados: las mujeres, los niños y los pueblos nativos.

Proclamaba, “La ignorancia es la más vergonzosa de todas las esclavitudes”. 

Con su tono militante, su audacia verbal y el ejercicio polémico, Juana irrumpió en un territorio rioplatense aún muy moldeado por la tradición hispánica, reclamando la reivindicación del papel de la mujer en la vida social, pública y política; el matrimonio civil; la libertad religiosa y la protección para los pueblos originarios.

El espacio doméstico, tareas hogareñas, la reproducción biológica y la crianza de los hijos parecía ser el único escenario social destinado, y permitido a la mujer. Mientras que a los hombres les quedaba reservado el honor y la providencia económica.

Juana, autodidacta, escritora, maestra y periodista, se abre paso en una cultura exclusivamente varonil, armada con sus ideales de liberalismo femenino, educación popular y antiesclavista. Y sus herramientas serían las letras escritas y su discurso alzado a viva voz, para promover el papel de la mujer fuera de la casa y la familia, y ubicarlo en un nuevo espacio, el de la educación, la formación profesional, el desarrollo personal, la plena participación, en condiciones de igualdad, de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural. 

Juana Manso y el FeminismoPara Juana le emancipación de la mujer era un hecho consumado, y en este sentido dirigía su discurso, y para difundirlo escribió y editó el semanario Álbum de Señoritas, donde entre notas de moda y poesía, asomaba la crítica a la desigual situación de la mujer de la época.

“Una mujer pensante es un escándalo y usted ha escandalizado a toda la raza”.  (De Domingo Faustino Sarmiento a Juana Paula Manso).

“Conozco la época en que vivo, soy en mi país un alma huérfana o una planta exótica que no se puede aclimatar”.  (De Juana Paula Manso a Domingo Faustino Sarmiento).

En aquel Buenos Aires, y junto a Sarmiento, Juana luchó por la apertura de escuelas mixtas, para que niños y niñas recibieran educación igualitaria. Creó el Jardín de Infantes, y el recreo. Promotora incansable de la lectura y cultura, que consideraba aliadas fundamentales en la formación de los individuos libres, fundó bibliotecas públicas a las que donó hasta sus propios libros.

“Qué amigo más fiel, qué consolador más asiduo que el libro con quien nos hallamos frente a frente en la hora del consuelo o la decepción”. Juana Manso.

La mujer infatigable y valiente en su batalla por defender los derechos de las mujeres, falleció sin reconocimiento, sumergida en la más extrema pobreza y acusada de hereje. Fiel a sus creencias, se negó a convertirse al catolicismo y por eso su cuerpo fue enterrado como extranjera en el cementerio británico. Juana Manuela Gorriti, amiga de Juana, la despidió con estas palabras, “Gloria a la educación; sin ella nosotras seriamos sumisas, analfabetas, postergadas, desairadas. Ella es el ejemplo, la virtud y el honor que enlaza la valentía de la mujer, ella es, sin duda, una mujer”.

En resumidas palabras, Juana, la primera feminista rioplantense, dio lugar al empoderamiento femenino, sin embargo, tendrían que pasar décadas tras su muerte para que se comprendieran sus aportes.

El aniversario de su nacimiento es un buen momento para recordar a la audaz pionera que tuvo la valentía de romper con los estereotipos cuando hacerlo era realmente complicado y hasta peligroso. 

El alma de Juana dialoga a gritos con el presente, para alejarnos cada vez un poco más del suspiro o susurro que se supone nos caracteriza; y todavía reclamando la igualdad de derechos y oportunidades que la sociedad le debe a la mujer.

Juana, ¡ya no nos callarán!
 

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