El tedio de la Rusia rural asfixia los sueños de grandeza. Entre suspiros por un Moscú que nunca llega, esta pieza del realismo captura la melancolía de una aristocracia en decadencia. Es un retrato íntimo donde lo que no se dice pesa más que la acción misma.
El tedio de la Rusia rural asfixia los sueños de grandeza. Entre suspiros por un Moscú que nunca llega, esta pieza del realismo captura la melancolía de una aristocracia en decadencia. Es un retrato íntimo donde lo que no se dice pesa más que la acción misma.