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La extrema importancia de la música en la adolescencia es un hecho innegable. También lo es el enorme valor que tienen en esa época de la vida los artistas a los cuales uno siente especialmente cercanos y queridos. Muchas veces este fenómeno es descripto negativamente con la acusación de que se trata de una moda manipulada por los medios o por intereses comerciales. La cortedad de esta crítica no toma en cuenta dos hechos fundamentales: toda manifestación artística es histórica y por lo tanto pasajera (no se trata entonces de moda sino de fenímenos de época) y todo lo que circula en nuestra sociedad lo hace en la forma de un bien intercambiable (el interés comercial no sólo no es indigno sino que además imposible la existencia de nada que no acepte estas reglas del juego).

El programa es el eje del trabajo del aula, el esquema que permite pensar el despliegue temporal de la serie de actividades y la forma detallada de lograr la consecución del objetivo que cada docente se plantea. Para que el poder y la plasticidad del programa puedan hacerse notar, sin embargo, es necesario reparar en el rol activo que cada docente debe tomar en relación con él: es necesario que el docente se apropie del mismo para que este sea algo más que un esqueleto sin vida.

Borges describió alguna vez a la conversación como una investigación compartida. Es seguramente uno de los formatos posibles del diálogo, no el único, pero uno de los más interesantes y entretenidos. La investigación no tiene por qué tratar sobre cuestiones graves o trascendentes, el tema puede tanto ser el comportamiento de un vecino o las posibilidades que tenemos de conseguir la atención de una persona que nos gusta.

Más allá de la caracterización meritoria que se hace del filósofo (su amor por la verdad, su potencia reflexiva, su luminosa inteligencia) hay, en quien elige a la filosofía como rama de conocimiento y actividad, un presupuesto patológico, una especie de depresión o inseguridad que lo hace apartarse de las cosas para observarlas en la lejanía de la abstracción.

Tom Peters, pensador norteamericano del ámbito de la empresa, acaba de sacar un libro llamado Re-Imagina, que es un llamado a hacernos cargo de los cambios culturales que se están viviendo hoy en día en todas partes, aceptando el desafío de re inventarlo todo.

Pero los programas pueden ser también, más que una serie de contenidos, un esquema de acción, una serie pautada o repetida de actividades. Por ejemplo: lectura de textos y charla informal sobre los mismos. Complementada tal vez con escritura de diario personal, sobre lo leído y hablado, y sobre cualquier otra cosa que el alumno haya pensado. Ese podría ser un programa de actividades. La evaluación puede incluso ser hecha en base a la cantidad de trabajo práctico: cada alumno debe presentar un cuaderno completamente escrito a fin de año y el profesor o profesora puede hacerlo leer y hablar sobre dos o tres páginas escogidas al azar.

Hay una reflexión sencilla que me sirve de guía en muchos momentos de trabajo intelectual, y es la siguiente: una idea es como una herramienta y no tiene ningún sentido decir para qué no sirve. Suponiendo que yo tenga una lapicera entre mis dedos: ¿es una observación valiosa señalar que no sirve para sacar tornillos?

Edward de Bono lo llama "foco", Michael Michalko se refiere a él como "desafío". Me refiero al primer paso en el trabajo con técnicas de creatividad, a la fijación de un objetivo sobre el cual se va a intentar producir ideas. Puede tratarse de un problema por resolver o simplemente del señalamiento de un campo al que se quiere abordar con ánimo de invención. El foco, dice de Bono, no parece una técnica de creatividad, a causa de su extrema sencillez, pero su poder no debe ser subestimado.

Continuando con la idea de utilizar los formatos de la comunicación actual para el trabajo de la provocar el pensamiento de los alumnos (y de ayudar por lo tanto a expresarlo, organizarlo, darle alas y -paradójicamente- darle peso), propongo este trabajo práctico de diseño de un programa de televisión.

Siguiendo con la idea de que la capacidad de expresarse por escrito es de crucial importancia para el desarrollo del pensamiento de los alumnos, el filósofo Alejandro Rozitchner reproduce y comenta algunos fragmentos del libro El derecho y el placer de escribir, de Julia Cameron.

A riesgo de hartar a los amables lectores quiero exponer nuevamente en los párrafos que siguen las líneas fundamentales que guían este intento de reformular la materia filosofía. Justifico la repetición, desde otro punto de vista, entendiendo que si me resulta necesaria es porque volviendo a pasar varias veces por el mismo lugar afirmo y refino las ideas que me resultan orientadoras. Es tal vez un requerimiento del propio tema tratado, que busca estrategias para aclararse y lograr planteos más redondos y estimulantes.

La entrevista es un género accesible, que puede ser trabajado en clase con mucho provecho. Su riqueza consiste en que expone los puntos de vista de una persona cuya opinión es relevante por algún motivo (entre los que no es menor el hecho de que el alumno lo haya elegido basándose en sus intereses), posee variedad temática; ofrece formulaciones que buscan ser breves, concisas, definir posiciones frente a temas cruciales; suele ser relativamente breve y ofrecer a las ideas el sostén dinámico del diálogo.

La exploración de los propios gustos tiene dos utilidades: por un lado permite desplegar la sensibilidad, tomarla en serio y darle vigor, y por otro permite dar pasos importantes en la elaboración de una imagen del mundo, que es en definitiva un objetivo principal del pensamiento y la filosofía.

Como uds. saben, el blog sobre filosofía en el denominado "Espacio de innovación docente" del portal Educ.ar se ha propuesto reflexionar conjuntamente sobre la necesaria renovación de la materia filosofía, espacio desactualizado del plan de estudios de los colegios secundarios y terciarios. Como parte de este trabajo querría ahora recopilar respuestas a una serie de preguntas destinadas a profesores de filosofía que estén interesados en ayudar a dicha tarea.

¿De qué forma podemos aprender a vivir la escritura de manera que ella se integre como un recurso de pensamiento y expresión a nosotros? ¿Cómo lograr estar en ella cómodamente, ponerla a nuestro favor, habitarla, sentirla nuestra y hasta disfrutarla, en vez de acercarnos con temor e impotencia al momento difícil en el que tenemos que enhebrar pensamientos que se nos escapan, buscando palabras que no quieren ordenarse pese a todos nuestros esfuerzos? Julia Cameron ofrece algunas ideas de alto valor práctico.

La responsabilidad es una cualidad muy apreciada desde la perspectiva adulta, pero no lo es tanto desde la mirada de la juventud, y desde la perspectiva infantil -que vive en gran parte de la opinión pública convencional de nuestros países- resulta algo casi incomprensible. ¿Cómo explicarla? ¿Qué es la responsabilidad?

Para que el pensamiento pueda desplegar su función y su arte es necesario que el contenido en juego sea relevante. Sin la energía personal involucrada la chispa no se produce, las ideas están vacías, deshabitadas, la filosofía es una pura representación y la clase se transforma en un fracaso. Muchos de los fracasos que se experimentan en las clases de filosofía -que tienden a explicarse a partir de la idea de una crisis de la juventud, que no quiere o no es capaz de reflexionar-, están originadas en realidad en que no son experiencias reales de pensamiento sino representaciones vacías, más respetuosas de la tradición que de la vida.

En su libro Filosofía y futuro, Richard Rorty propone un marco para entender el sentido del pensamiento filosófico que me parece interesante incluir en esta serie de reflexiones sobre la experiencia docente que estamos intentando re diseñar.

Los valores son ejes permanentes dentro de la experiencia humana, pero tantos sus contenidos como sus formas operativas cambian constantemente, y también debe cambiar, como es lógico, la forma en la que una clase debe abordar su tratamiento. La moral no debe ya ser pensada como un tema que nos lleva a un trasfondo atemporal de la vida de la vida humana sino como uno de las principales vías para llegar lo más intenso de nuestro presente. El mundo de veloces cambios y extrema diversidad cultural pide un enfoque más antropológico que metafísico del tema de los valores, de otra forma estaremos generando pensamiento cerrado e intolerante, y pensadores inhibidos y confusos.

Esta distinción es central, tanto para lograr un pensamiento funcional a una vida de desarrollo y crecimiento como para interpretar el universo político que nos rodea. Podemos llamar sueños a aquellas imaginaciones que tenemos dormidos, en las que la realidad nos ha abandonado. Sueños son fantasías sin limitaciones y sin compromiso con ninguna determinación concreta. El deseo es una emanación imaginaria pero difiere del sueño en que logra insertarse en el mundo, que lo tiene en cuenta como dato de base. El sueño es una expresión desligada, el deseo es un plan de acción.

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