24 de marzo y género: «De la casa a la plaza»

Abordar la dictadura desde una mirada de género. Un afiche, propuestas de actividades por nivel educativo y para las familias, y materiales complementarios para volver a pensar el pasado reciente. Este material forma parte de la colección El Género de la Patria, una apuesta a conocer y reflexionar sobre la historia desde una nueva agenda de derechos, una oportunidad para profundizar el nexo entre efemérides y democracia.

¿Qué pasó el 24 de marzo?

El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas realizaron un golpe de Estado, derrocaron a la entonces presidenta constitucional María Estela Martínez de Perón y dieron comienzo a una dictadura.

El mismo día del golpe, la Junta tomó varias medidas: declaró el Estado de sitio; suspendió la actividad de los partidos políticos; intervino los sindicatos; prohibió el derecho de huelga; instaló la pena de muerte para delitos de orden público; impuso una férrea censura de prensa y removió los poderes ejecutivos y legislativos nacionales y provinciales. En suma: clausuró todas las instituciones fundamentales de la vida democrática.

Entre 1930 y 1983, la Argentina sufrió seis golpes de Estado. Sin embargo, la expresión «terrorismo de Estado» sólo se utiliza para hacer referencia al último de ellos porque en aquella oportunidad existió un plan represivo sistemático para disciplinar a una sociedad que venía de una fuerte movilización y organización social y política. Además de encarcelar, perseguir y condenar al exilio a militantes políticos, la dictadura aplicó una metodología de terror específica: la detención y desaparición forzada de personas, las torturas sistemáticas —entre ellas los delitos sexuales— y el secuestro y apropiación de menores. Para esto se utilizó la fuerza pública estatal de manera ilegal y se instalaron más de 500 centros clandestinos de detención, muchos de los cuales funcionaban en instituciones públicas como comisarías, escuelas y hospitales.

Por otro lado, la dictadura implementó un plan económico que erosionó fuertemente el modelo industrializador que desde la década de 1940 había permitido el desarrollo del mercado interno y la generación de empleo que le dio fuerte protagonismo al movimiento obrero organizado.

El reverso del terror estuvo en la lucha y la denuncia emprendida por los organismos de derechos humanos que, incluso, durante los años de la dictadura, resistieron y reclamaron por la vida de los desaparecidos y las desaparecidas, construyendo lo que con el tiempo sería la demanda por memoria, verdad y justicia.

Desde los primeros años de la democracia, comenzó un largo proceso de justicia que, aún con sus momentos de impunidad, logró sostenerse hasta nuestros días. Aún hoy en muchas provincias argentinas siguen siendo juzgados algunos de los responsables de cometer delitos de lesa humanidad, que por esa condición nunca prescriben.

¿Quiénes son las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo?

Las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo son mujeres cuyos familiares —hijos, hijas, nietos, nietas— fueron víctimas del terror estatal. Empezaron a buscarlos en plena dictadura, primero de manera individual; al poco tiempo constituyeron agrupaciones donde transformaron el dolor privado en lucha colectiva. Fueron estas mujeres las que encabezaron la más contundente oposición a la dictadura, a partir de la denuncia y el reclamo incansable por la detención y desaparición de sus familiares.

La primera vez que usaron el característico pañuelo blanco fue en una peregrinación religiosa a la Basílica de Luján, donde fueron con el objetivo de visibilizar su reclamo. Una de ellas sugirió que para identificarse utilizaran un pañal de tela de sus hijos o hijas. Al poco tiempo, el pañal se transformó en pañuelo, un símbolo que en la actualidad es uno de los grandes símbolos nacionales de la lucha por la vigencia de los derechos humanos.

En los primeros tiempos, allá por 1977, el reclamo de las Madres de Plaza de Mayo tuvo poca recepción social. Debido al estado de sitio impuesto por la dictadura y la prohibición de realizar reuniones o manifestaciones, la policía impedía que se juntaran en grupo como forma de protesta y las obligaban a circular. De esta manera, ese año comenzaron a realizar una ronda alrededor de la Pirámide de Mayo en la Plaza de Mayo de la Ciudad de Buenos Aires, frente a la Casa de Gobierno, todos los jueves.

Debido al carácter machista y conservador del régimen, las madres pensaron que el gobierno no reprimiría sus acciones por ser mujeres que se movilizaban con el único fin de encontrar a sus hijos e hijas. Sin embargo, además de sufrir intimidaciones y violencia, algunas de ellas, como Azucena Villaflor, Mari Poce, Teresa Careaga, entre otras, también fueron detenidas y desaparecidas como sus hijos e hijas. La dictadura y quienes apoyaban al régimen, como varios medios de comunicación, las llamaban «las locas de la Plaza». Sin embargo, nunca abandonaron la lucha sino que a lo largo del tiempo la potenciaron con distintas estrategias, símbolos, rituales para hacer visible la ausencia de sus seres queridos, los desaparecidos y las desaparecidas.

Las Madres, las Abuelas y las mujeres que, en su condición de madres, forman parte de otros organismos de derechos humanos como Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones políticas se fueron convirtiendo en un nuevo sujeto político, capaz de crear espacios de resistencia donde dominaba el terror y de convertir las relaciones familiares y personales en relaciones políticas.

En términos de género, el significado de su lucha es muy relevante y trasciende las épocas, porque la resistencia que estas mujeres protagonizaron contra el terrorismo de Estado cuestionó profundamente la idea de que las mujeres eran dóciles, que acataban órdenes y que podían ser fácilmente doblegadas.

El reconocimiento público a estas mujeres luchadoras fue llegando con el paso del tiempo y hoy están identificadas, tanto en la Argentina como en el resto del mundo, como un emblema de los derechos humanos. Por eso hoy también la escuela las reconoce y las abraza.

¿Cómo se entrelazaron las luchas del movimiento de derechos humanos con las del movimiento feminista?

A partir de 1982, la crisis de la dictadura se profundizó por el descalabro económico, el desenlace de la guerra de Malvinas y los conflictos internos entre las distintas facciones del régimen. En ese contexto de mayor apertura política y de crecientes demandas del movimiento de derechos humanos, el feminismo argentino pudo resurgir y expandirse a partir de la creación de nuevas agrupaciones que fueron centrales en la transición democrática. En esta etapa de crecimiento del movimiento de mujeres confluyeron militantes feministas de los tempranos años setenta, ex militantes de la nueva izquierda que llegaron del exilio y mujeres sin militancia previa que se incorporaron al feminismo en el contexto de apertura política y social.

En 1982 fueron creadas la Asociación de Trabajo y Estudio de la Mujer (ATEM)-25 de noviembre y Líbera. En 1983 se constituyeron Lugar de Mujer, Prisma (Programa de Investigación Sobre la Mujer Argentina) y el Tribunal de violencia contra la mujer, que acuñó, tempranamente, el concepto de feminicidio para referirse a la especificidad de esos crímenes. Durante ese año también tuvo lugar la campaña por la Patria Potestad indistinta y fue creado el Movimiento Solicitud de Reforma del Régimen de Patria Potestad, que juntó miles firmas para respaldar un proyecto de reforma de la ley vigente. El 13 de diciembre de 1983, integrantes de Lugar de Mujer presentaron en la Cámara de Diputados de la Nación los proyectos «Derogación de todas las normas que establezcan diferencias entre hijos matrimoniales y extramatrimoniales» y «Ratificación de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer».

En los años siguientes, el movimiento siguió creciendo con la aparición de diversas organizaciones y publicaciones emblemáticas: la Multisectorial de la Mujer (1984), Alternativa Feminista (1984), Mujeres en Movimiento (1985), la revista Unidas (1986), los Cuadernos de Existencia Lesbiana (1987), el Taller Permanente de la Mujer (1988), la revista Feminaria (1988), la Comisión Feminista por los 20 años de la Segunda Ola Feminista (1989), entre muchas otras. En 1986, también comenzó a organizarse el Encuentro Nacional de Mujeres que continúa realizándose en la actualidad.

El feminismo de los años ochenta estuvo, desde sus inicios, relacionado estrechamente con el movimiento de derechos humanos, especialmente con Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, y participó activamente en sus manifestaciones y reclamos. A su vez, algunas mujeres de los organismos de derechos humanos también participaban en los distintos eventos feministas de esos años. El 9 de abril de 1984, un mes después del histórico primer Día Internacional de la Mujer conmemorado en las calles, el feminismo organizó un importante homenaje a las Abuelas, Madres y Familiares de detenidos y desaparecidos. En un documento presentado por la Multisectorial de la Mujer en el acto del 8 de Marzo de 1985, aparece el reclamo de «Aparición con vida de las personas detenidas desaparecidas. Juicio y castigo a los culpables. Restitución de los niños secuestrados a sus legítimas familias». Esto permite visualizar claramente el acercamiento del feminismo a los organismos de derechos humanos.

Estos vínculos también se manifestaron de otras formas. Por un lado, las feministas, además de dar cuenta de los diversos modos de la violencia y la discriminación hacia el género femenino, en las actividades y jornadas buscaron visibilizar el problema de las mujeres desaparecidas y las formas específicas en que la dictadura había torturado y ejercido violencia contra los cuerpos de las mujeres.

Por otro lado, en el contexto de apertura democrática, de emergencia del estado de derecho y de repudio a la violación de los derechos humanos, también emprendieron una lucha contra las leyes represivas y a favor de la ampliación de derechos para las mujeres. En ese marco, el movimiento de mujeres logró una serie de avances legislativos y de políticas públicas. Entre las conquistas más significativas es posible mencionar la patria potestad compartida (1985), el convenio sobre igualdad de oportunidades para trabajadores y trabajadoras con responsabilidades familiares (1986), la ley de divorcio vincular (1987), la creación de la Subsecretaría de la Mujer (1987) y el derecho a pensión al cónyuge en matrimonio de hecho (1988). Conquistas muy importantes para la época que sirvieron de referencia para el actual feminismo argentino y contribuyeron a pensar y crear, junto al movimiento de Derechos Humanos, una sociedad más justa y democrática.

El feminismo y los derechos humanos, pañuelos de la historia reciente

Catalina Trebisacce, Doctora en Ciencias Antropológicas e investigadoras de la Universidad de Buenos Aires, reflexiona en la siguiente entrevista sobre los orígenes del movimiento feminista, las primeras agrupaciones de mujeres en la Ciudad de Buenos Aires, su construcción como sujeto político y sus luchas por la ampliación de derechos, en un camino con puntos de encuentro con los movimientos de derechos humanos, donde también las mujeres, Madres y Abuelas, marcaron el rumbo «De la casa a la Plaza».

 

Sugerencias de actividades

Nivel Inicial

  • Cada niño, cada niña va conociendo, desde las primeras palabras, la historia de su familia y la de su comunidad. Así como en las casas se narran las anécdotas familiares, en las salas de inicial se abona a la memoria colectiva al asumir los conflictos como parte de la vida misma y al dejar abierta la puerta al enigma, a la posibilidad de lo que se puede y de lo que no se puede. Puede ser una ocasión para escuchar la canción de María Elena Walsh «El país de no me acuerdo» y conversar acerca de qué es la memoria, qué objetos e imágenes de la historia familiar, barrial forman parte de la memoria, qué recuerdo nos traen, por qué es importante tener recuerdos en común, qué recuerdos en común tiene la sala. Se puede comenzar a armar un álbum de la sala con los momentos que los niños y las niñas consideren significativos, una salida escolar, un cuento, una actividad, para dejar como legado para los niños y niñas que el año próximo estarán en su lugar.
  • A veces las historias familiares son contadas por las abuelas. Desde 1983, la historia reciente, de dictaduras y democracias, la cuentan las Abuelas de la Plaza que son, junto con las Madres de Plaza de Mayo y las mujeres que forman parte de otros organismos de Derechos Humanos, las protagonistas de este afiche. Se puede mirar la imagen y conversar sobre quiénes son esas mujeres a partir de algunas preguntas: ¿Quiénes son? ¿Las conocían ya? ¿Qué hacen? ¿Dónde están? ¿Por qué tienen un pañuelo en la cabeza? ¿Qué piden? ¿Por qué son mujeres las de la imagen? Se puede compartir la historia del pañuelo blanco de las Madres de Plaza de Mayo y escuchar la canción «Pañuelito Blanco» de Canticuénticos. En muchas plazas de todo el país y en murales hay pintados pañuelos blancos en homenaje a la lucha que encabezaron las mujeres por memoria, verdad y justicia. Se puede realizar una recorrida por el barrio y observar las marcas de memoria y conversar sobre qué nos recuerdan, quiénes las pusieron allí, sabían qué significaban, a quién les gustaría contar lo que aprendieron.

Nivel Primario

Primer ciclo

  • Se puede proponer a los alumnos y las alumnas que observen la imagen del afiche y la frase «De la casa a la Plaza» para luego conversar a partir de algunas preguntas: ¿Quiénes son? ¿Las conocían ya? ¿Qué hacen? ¿Dónde están? ¿Por qué tienen un pañuelo en la cabeza? ¿Qué piden? ¿Por qué son mujeres las que reclaman?
  • También se puede compartir la historia del pañuelo blanco de las Madres de Plaza de Mayo y escuchar la canción «Pañuelito Blanco de Canticuénticos». En muchas plazas de todo el país y en murales hay pintados pañuelos blancos en homenaje a la lucha que encabezaron las mujeres por memoria, verdad y justicia. Se puede realizar una recorrida por el barrio y observar las marcas de memoria y conversar sobre qué nos recuerdan, quiénes las pusieron allí y qué significado tienen. Como modo de registro, se puede proponer completar una tabla indicando el tipo de marca de memoria de la que se trata (placa, monumento, pintada, mural, etc.), dónde se encuentra y a quién o quiénes recuerda. En el contexto actual, quizás pueda sugerirse la elaboración de un mapeo de lugares de memoria del barrio, a partir de sitios webs o información que comparta el/la docente o aporten las familias.
  • Luego, los y las estudiantes pueden entrevistar a los adultos y adultas de las familias o entre sus conocidos para saber qué recuerdan sobre la última dictadura (sí la vivieron, si se la contaron, si la estudiaron en la escuela, si la vieron en alguna película, si la leyeron en los libros, etc.) y sobre los organismos de derechos humanos. También pueden averiguar qué edades tenían durante la dictadura, cómo era la vida cotidiana, la escuela, la relación con los amigos y las amigas. En el aula, pueden contarlo a sus compañeros y compañeras oralmente y/o compartir algunas anotaciones de las entrevistas.

Segundo ciclo

  • Una propuesta es comenzar la exploración del afiche deteniendo la mirada en cada uno de sus elementos: el nombre de la fecha; el eslogan; el nombre de la colección; la imagen. Y analizar qué significa cada una de las cosas: qué pasó el 24 de marzo, qué significa el nombre de Día Nacional por la Memoria, la Verdad y la Justicia, por qué creen que la serie se llama «El género de la patria», cuáles son los sentidos del eslogan «De la casa a la plaza». Se sugiere dedicar un momento mayor a la imagen: de cuándo es la foto, qué se ve allí, quiénes son estas mujeres, qué actitud corporal tienen, cómo están vestidas, por qué tienen un pañuelo en la cabeza, en dónde están, qué están haciendo.
  • «A nosotras nos parieron nuestros hijos e hijas» han dicho en varias ocasiones las Madres de Plaza de Mayo. Se propone que busquen alguna historia de vida de una de las madres y/o abuelas de Plaza de Mayo teniendo presente esa frase para pensar cómo fue la relación entre madres, hijos e hijas.
  • La dictadura que comenzó en 1976 fue catalogada como terrorismo de Estado. Se puede proponer a los y las estudiantes que busquen una definición de ese concepto.

Nivel Secundario

  • La foto de este afiche fue tomada por el fotógrafo Daniel García a principios de los años ochenta en la Plaza de Mayo. Durante la última dictadura, la relación de las Madres de Plaza de Mayo y el fotoperiodismo tuvo un rol clave, las imágenes ayudaron a volver visible el reclamo, a la vez que las protegían y operaban como denuncia pública. Porque, aunque las Madres estaban en el centro de la ciudad, muchos decían no verlas. Como sintetiza la ensayista Pilar Calveiro «la dictadura funcionaba como un secreto a voces». ¿Por qué creen que fue así? ¿Quiénes no querían verlas? ¿Qué era lo que estaba oculto? ¿Qué entienden por la frase «secreto a voces»?
  • La mayoría de los hijos y las hijas de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo fueron militantes políticos. Buena parte está desaparecida y unos pocos lograron sobrevivir. Según el informe Nunca Más, 70% eran varones, 30% mujeres y un 3% de ese porcentaje estaban embarazadas.  El 70% tenía entre 16 y 30 años. Se puede sugerir a los y las estudiantes que elijan la historia de vida de un desaparecido o desaparecida, investiguen acerca de eso y después realicen un perfil sobre quién era, cómo era su vida, a qué se dedicaba, qué relación tenía con la vida política.
  • Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo se convirtieron con su resistencia y lucha en un nuevo sujeto político. Lograron convertir su dolor individual en una causa colectiva. De alguna manera, le pusieron el cuerpo a un famoso eslogan de la lucha de las mujeres, «lo personal es político». Se propone reflexionar y analizar esta frase, pensando qué otras luchas de colectivos de mujeres realizan un movimiento parecido al de las Madres. ¿Cómo se vincula la lucha de las Madres y Abuelas con la agenda por los derechos de las mujeres en la actualidad?
  • En línea con la actividad anterior, se propone leer el siguiente fragmento del libro Mujeres pariendo historia, donde Nora Cortiñas, integrante histórica de las Madres de Plaza de Mayo, habla sobre su participación en 1984 en el primer Encuentro Nacional de Mujeres, cuando en los primeros años de la democracia las mujeres empezaban a reunirse, a conversar, a intercambiar y a pensar en los temas de una agenda feminista incipiente. Después de leerlo se sugiere que los y las estudiantes piensen porqué Nora Cortiñas se saca el pañuelo en esta situación.

    —¿Cómo era tu participación en los talleres (del Encuentro de Mujeres) que no eran de derechos humanos específicamente?

    —Yo me metía en otros talleres después de que hablábamos en el de derechos humanos, y nos encontrábamos con gente de otros organismos e íbamos con nuestras propuestas políticas. Pero también me gustaba estar en donde aprendía. Una vez estaba en un taller de sexualidad en la mujer mayor. Yo estaba por todo el encuentro con mi pañuelito: iba me metía, me sentaba a escuchar y si una podía dar una opinión, mejor. Empezaban entonces a hablar de sexo de las personas mayores y todas las derivaciones del tema. Y a mí me parecía… ¿Cómo iba a estar con el pañuelo ahí, y estaban hablando de sexo y de todo eso? Entonces me fui desanudando el pañuelo despacito, despacito… y me estaba viendo Liliana Daunes (la locutora). Se mató de risa. Y después el sábado (en el programa de radio que hacía con Eduardo Aliverti) cuando hace comentarios del encuentro cuenta que Nora había hecho eso: se había sacado el pañuelo como con vergüenza y timidez. Mi marido escuchó, porque escuchábamos su programa, y me pregunta: “¿A qué vas al encuentro de mujeres vos? ¿A hablar de qué van?” ¡Terrible!

Para conversar en familia

Conversar en familia es una oportunidad para establecer un diálogo entre generaciones a partir de una fecha tan importante de nuestro pasado reciente como es el 24 de marzo de 1976, y también para profundizar lo que conocemos sobre la historia de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo.

La memoria siempre se produce en tiempo presente, por este motivo el abordaje de la historia reciente argentina incorpora algunas preguntas y problemáticas que nos atraviesan en la actualidad como sociedad. A continuación, se proponen algunas actividades para mirar esta propuesta en familia y conversar sobre la dictadura incorporando una mirada de género.

  • Para los/as más pequeños/as se propone conversar en sus propias familias acerca de qué recuerdan o saben sobre la última dictadura y sobre las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo a partir de observar la imagen principal de esta propuesta. En primer lugar, se propone que los/as adultos (también puede ser otros/as niños/as más grandes en la casa o jóvenes) les cuenten si vivieron durante este período, si se lo contaron, si lo estudiaron en la escuela, si lo vieron en alguna película, si leyeron en los libros sobre esta época, etc. Los/as adultos les pueden contar a los niños y niñas qué edades tenían durante la dictadura (en el caso de haber vivido en ese periodo) o qué edades tenían personas referentes para los niños y niñas en esos años (se busca que comprendan que hablamos de un pasado cercano). Luego se puede conversar sobre cómo era la vida cotidiana, la escuela, la relación con los amigos y las amigas. Se sugiere la lectura de cuentos que fueron prohibidos por la dictadura. Pueden leer, por ejemplo, «Un elefante ocupa mucho espacio» o «El caso Caspar», ambos de la autora Elsa Borneman.
    Por último, se propone contarles quiénes son las mujeres de la imagen, por qué tienen un pañuelo en sus cabezas y qué están haciendo allí. Es importante dar lugar para que los niños y las niñas puedan expresar sus inquietudes y saberes previos. Los que ya saben escribir podrían armar un párrafo sobre lo que consideren más significativo y compartirlo con sus familias.
  • Para los/as más grandes se propone conversar sobre el eslogan del afiche «De la casa a la plaza». Esta frase invita a pensar qué significa para las mujeres haber salido del espacio privado para entrar en el espacio público. Se puede realizar alguna observación de una situación de un espacio público o intentar recrearla—un recreo, una plaza, una clase de gimnasia, un acto escolar— y comparar qué cosas hacen las mujeres y qué cosas hacen los varones. ¿Son las mismas? ¿Son diferentes? ¿En qué se parecen, en qué se distinguen? ¿Por qué creen que es así? ¿Creen que siempre fue así? Luego se sugiere dedicar un momento mayor a la imagen: de cuándo es la foto, qué se ve allí, quiénes son estas mujeres, qué actitud corporal tienen, cómo están vestidas, por qué tienen un pañuelo blanco en sus cabezas, en dónde están, qué están haciendo. Por último, se propone reflexionar sobre qué otras luchas de colectivos de mujeres realizan un movimiento parecido al de las Madres. ¿Cómo se vincula la lucha de las Madres y Abuelas con la agenda por los derechos de las mujeres en la actualidad?
    Asimismo, los y las invitamos a ver los materiales complementarios gráficos y audiovisuales que encontrarán al final de la página.

Materiales complementarios para docentes

Compartimos algunos materiales para enriquecer y complementar esta propuesta exploratoria para pensar estos temas desde una perspectiva de género.

Los padres también lucharon

Las memorias y narrativas sobre la resistencia durante los años de la última dictadura centraron las miradas en las prácticas desarrolladas por organizaciones de derechos humanos conformadas por mujeres: Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Los padres de la plaza, testimonio de Mario Belli y Marcos Weinstein, Canal Encuentro, son breves testimonios que ponen en evidencia cómo tramitaron el duelo y qué acciones desplegaron para reclamar memoria, verdad y justicia quienes fueron padres de los y las desaparecidos/as.

Un testimonio

La experiencia de Sara Rus es reveladora de cómo se caracterizaron las prácticas genocidas a lo largo del siglo XX. Sobreviviente de los campos de concentración nazis y madre de un hijo detenido-desaparecido durante la última dictadura militar, su testimonio Tengo que contar, capítulo «La memoria», Canal Encuentro. pone en evidencia la agencia de una mujer frente acontecimientos de dimensiones sensibles.

Dos entrevistas

Entrevista a Lita Boitano de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas y a Vera Jarach de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, que cuentan la participación de los organismos de Derechos Humanos en la creación del Parque de la Memoria Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado y como fue el proceso de pensar el espacio y las formas de representación pensando en las nuevas generaciones.

Una colección de Memoria Abierta

«#Insumisas. Encuentros del feminismo y el movimiento de Derechos Humanos», reconstruye la memoria de la articulación entre las prácticas feministas y las del movimiento de derechos humanos a través de las voces de sus protagonistas, documentos y publicaciones. Desde el final de la dictadura el feminismo diseñó estrategias, creó colectivos, se reunió en espacios públicos y privados, adquirió una presencia creciente en la vida política argentina. Sus intervenciones tuvieron encuentros y desencuentros con el movimiento de derechos humanos. Dialogaron en ocasiones de modo subterráneo, otras en confluencia, tejiendo lazos y apoyos en una alianza creativa, que se transformó a lo largo de las décadas, al calor de los procesos políticos nacionales, regionales e internacionales. Puede verse su producción en YouTube.

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Publicado: 20 de marzo de 2020
Última modificación: 21 de septiembre de 2021

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