30032005Carlos Petignat es ingeniero agrónomo: Ha desarrollado una extensa actividad académica, de investigación y de gestión en universidades nacionales. Actualmente dirige el Centro Interactivo de Ciencia y Tecnología abremate, de la Universidad Nacional de Lanús.

Este Centro intenta potenciar el interés y la comprensión de la ciencia y la tecnología a través de una atmósfera lúdica en la que las muestras interactivas, en sus versiones fijas e itinerantes, son el componente más novedoso y estimulador de los contenidos presentados. Por distintos recorridos históricos muestra los hitos científicos desde su desarrollo hasta hoy. Pero estos fenómenos no se muestran en una vitrina fría, sino que requieren la participación activa de los visitantes para ponerlos en movimiento. Aquel oscuro experimento de científicos se transforma en una reveladora respuesta accesible a todos: indicaciones como pulsá el botón para encender el foco luminoso, o subite a cada uno de los tres planos inclinados y tirá de la soga ponen en funcionamiento los dispositivos que explican, por ejemplo, la descomposición de la luz o el plano inclinado.

La muestra itinerante, que este verano se presentó en Mar del Plata –donde la visitaron más de 500 personas por día–, estará en el Ministerio de Educación para las vacaciones de invierno, por invitación del ministro, Daniel Filmus. En la última semana de la muestra se realizará un encuentro con docentes, directivos, científicos y expertos en museística interactiva, para reflexionar sobre los museos interactivos y la enseñanza de ciencias y tecnología. “Será una excelente oportunidad para presentar el modelo de trabajo y encontrarnos con otros inquietos para seguir interactuando”, adelanta Petignat.


Por Verónica Castro

—¿Cómo surge la idea del Centro Interactivo de Ciencia y Tecnología abremate?

—Nos reconocemos como un emergente de una serie de condiciones confluyentes, pero en particular debemos destacar que fuimos un grupo de amigos preocupados por acercar la comprensión de la ciencia y la tecnología a la mayor cantidad de nuestros conciudadanos. La idea era mostrar de una manera amena, lúdica –como sostenía A. Eistein– la sencillez y la accesibilidad de la actividad científica.

El haber tenido la oportunidad de conocer algunas experiencias en el exterior de una tecnología relativamente reciente nos llevó a imaginar la posibilidad de realizarlo en nuestro país, con el apoyo de políticas sectoriales para la innovación tecnológica (financiamientos BID-Fontar) y con la presencia de un núcleo académico de inserción, la Universidad Nacional de Lanús, con un claro proyecto institucional, que a través de la sensibilidad de su rectora, la Dra Jaramillo, nos abrió las puertas para compartir esta realidad que hoy somos. Un buen modo de presentarnos es recurrir a lo que otros dicen de nosotros, para lo que les propongo ver los comentarios de presentación de los profesores Daniel Filmus y Mario Oporto.

—¿Cuáles son las características principales de los Centros Interactivos de Ciencia y Tecnología?

—Los centros o museos interactivos de ciencias son recursos tecnológicos orientados a la alfabetización y la educación científica y tecnológica. Su presencia es reciente; el primero de ellos fue creado en 1969 en San Francisco (USA) por Frank Openheimer, y se destaca su aptitud para la iniciación y producción de ciertos procesos de aprendizaje que redundan en un mejoramiento de la calidad del vínculo con el conocimiento.

Estos procesos se manifiestan tanto en lo que respecta a la apropiación de conocimientos genuinos de la ciencia y la tecnología, como en lo referido a la reflexión (entre los docentes) sobre las actividades educativas –especialmente las de educación científica–, junto a la posibilidad de incorporar aspectos innovadores a las prácticas usuales de enseñanza.

—¿Qué proponen para mejorar la calidad del vínculo con el conocimiento?

—Intentamos potenciar el interés y la comprensión de la ciencia. El interés surge de las motivaciones y se mantiene durante la mayor parte del proceso de aprendizaje que, transitando por diversas etapas, puede alcanzar niveles crecientes de comprensión. El interés no logra sin más la comprensión. Para ello habremos de cultivar un aspecto central que promueven las metodologías interactivas: la aparición y el despliegue de procesos cognitivos de alto valor formativo (relacionados con las estrategias de aprendizaje, la incorporación de la historicidad de los conocimientos y el razonamiento fundado en conceptos).

Recuperar la noción de proceso social del conocimiento y la dimensión humana del esfuerzo científico, acercar la ciencia a la gente para repotenciar la base social que la sustenta y le da sentido, son tareas que se requieren en la base de la sociedad del conocimiento para achicar la tan mentada brecha entre sociedades con distinto grado de desarrollo.

Como nos recuerda el premio Nobel de Física Muhammad Abduz Salam, “La primera cosa que se debe comprender acerca de la distancia entre la ciencia y la tecnología del norte y la del sur es que tiene un origen relativamente reciente”.

—¿Qué tipo de relación intentan desarrollar entre la ciencia y la tecnología?

—Aquella que nos permita incluir la mayor diversidad de perspectivas.

Reconocemos a la ciencia como una actividad realizada de modo inescindible del desarrollo tecnológico. Son dos procesos sociales diferenciables e inseparables. Históricamente pueden observarse como un continuo, donde los límites entre ellas han sido producto más de los modos de análisis que de sus efectivas realizaciones.

Intentamos no caer en esa exagerada disociación teórica que supone que sólo la ciencia investiga y sólo la tecnología desarrolla. Desde hace tiempo una y otra están indisolublemente ligadas y retroalimentadas. Asumir esta realidad histórica es la actitud básica que nos permitiría superar la concepción meramente “antropológica e instrumental de la técnica”, como definió Martin Heidegger a aquella que la considera un simple medio –en sí mismo neutral– de la actividad cultural.

—Del CICT abremate se destacan la feria de ciencias, los museos interactivos y la muestra itinerante . ¿Podría contarnos más de estas actividades y de las distintas modalidades de trabajo con las herramientas interactivas?

—Las muestras interactivas, en sus versiones fijas o itinerantes, constituyen el elemento eje de las actividades, en tanto son el componente más novedoso, estimulador e integrador de los contenidos presentados. Sobre ellas se despliega un variado stock de otras actividades diseñadas para los distintos públicos posibles, entre los curiosos de cinco años en adelante que nos visitan: talleres de ciencias; eventos culturales (exposiciones de arte, recitales, concursos literarios, científicos, expresiones teatrales o cinematográficas, etc.); ferias de ciencias; consultoría, asesoramiento y complementación con instituciones y núcleos educativos; formación de nuevos profesionales; capacitación y actualización docente (seminarios, cursos, jornadas, congresos, etc.); diseño y desarrollo de materiales y contenidos; investigación; diseño y gestión de nuevos espacios interactivos.

De todas formas, estamos en una primera etapa, lo que llamamos un “período de sensibilización”, respecto de la existencia y utilidad de esta perspectiva de trabajo. Para la siguiente etapa hemos realizado algunos ensayos y materiales previendo un rol de apoyo y acompañamiento hacia las actividades escolares. Porque la aplicación en procesos de enseñanza-aprendizaje requeriría un uso sistemático, planificado y coordinado con los núcleos e instituciones educativas, así como su impulso desde los niveles de decisión del sistema.

La gama de posibilidades de acción es amplia. Sin embargo, son decisiones que no hemos de tomar solos, pues la construcción y sostenimiento de este modelo de trabajo será interactiva, con los actores y destinatarios del sistema. El día que abrimos nuestras puertas en el 2001 dijimos que en ese momento comenzaba la construcción de abremate, en ello estamos y afortunadamente crecemos cada día.

—Pero tienen vínculo con las instituciones educativas...

—Sí, afortunadamente. En nuestra corta vida institucional, por efecto de las acciones del proyecto y de la excelente disposición de quienes nos visitan, mantenemos una creciente red de intercambios y apoyos recíprocos.

—¿Presenta diferencias el trabajo que hacen con escuelas que cuentan con internet y con un parque más o menos elevado de máquinas y con aquellas que no los tienen?

—La interactividad no es patrimonio exclusivo de la informática, aunque debe ser reconocido que este desarrollo tecnológico la ha potenciado y puesto en un primer plano. Hemos querido en nuestros inicios fortalecer el concepto más que el instrumento; por ello recurrimos a elementos desprovistos de la computadora y la utilizamos complementariamente y alentamos su uso en las etapas de profundización y ampliación de conocimientos. De este modo, por el momento no hay mayor diferenciación en las actividades con unas y otras escuelas.

En tanto estamos desarrollando el “abremate virtual”, surgirá seguramente la posibilidad de un contacto más continuo, ya que la red nos permitiría un intercambio amplio e intenso. El proyecto funcionará como un recorrido por el museo al modo de los juegos en 3-D; con sus múltiples variantes y ángulos de observación del funcionamiento de los módulos y sus vinculaciones con el análisis y el contexto. Sin embargo, el contacto directo con los objetos y las personas, que se concreta en las visitas y actividades de las muestras, es insustituible en nuestra perspectiva.

—Tradicionalmente el conocimiento se generaba por deducción o por inducción. Con la aparición de las computadoras una tercera forma epistémica, la simulación, vio la luz. ¿Qué rol juega la simulación en los trabajos del CICT?

—Lo que sucede es que la deducción y la inducción no excluían ni excluyen la simulación, que han sido sino los innumerables modelos de interpretación de las diversas disciplinas (el modelo atómico, el ptolomeico o el copernicano, el modelo del ADN, las distintas teorías sobre la naturaleza de la luz, etc.). La informática potencia estas posibilidades; aumenta la velocidad de propagación y acorta las distancias, permite multiplicar simulaciones a menor costo, permite superponer perspectivas y “multivariar” los análisis. Pero la informática, volviendo a Heidegger, es la tecnología que se instituye en sendero. Como nos recuerda Esther Díaz en El conocimiento como tecnología de poder …” la informática surgió directamente como tecnología (...) e instaura una nueva forma de conocer el mundo y de relacionarse con él (...), que vinculada al proceso científico algunos definen como ´Tecnociencia´”. Existe una saludable complementación en la dimensión instrumental de la computación con las indagaciones científicas, en tanto la simulación (ahora aumentada) no sustituya a la realidad misma.

Para una aproximación al tipo de consecuencias que la manipulación de la información científica, con distintas herramientas de simulación o estadísticas provoca, es aleccionador el trabajo de Federico di Trocchio “Las mentiras de la ciencia”.

En la dimensión tecnocientífica de la informática entendemos necesaria una “vigilancia epistemológica” (concepto que rescatamos de Bachelard) y ética, complementada con un amplio control social; es en este tipo de cuestiones donde la alfabetización científica renueva su importancia.

—¿Cuáles son las propuestas que tienen para el ciclo lectivo 2005?

—En cuanto a los detalles de actividades los invito a consultar periódicamente nuestro sitio. Este año estamos iniciando actividades coordinadamente con tres jurisdicciones educativas provinciales (Buenos Aires, Santa Fe y Santa Cruz), entre las que se encuentra la realización de muestras interactivas itinerantes para cada una de ellas.

—Con la muestra itinerante ya han recorrido varias localidades de la provincia de Buenos Aires, la última fue este verano en Mar del Plata. ¿Dónde estará la muestra para las vacaciones de invierno?

—Hemos sido invitados por el Sr. ministro, el profesor Daniel Filmus, a presentar la muestra itinerante en el Salón de la Reforma contiguo al Palacio Pizzurno, en la Ciudad de Buenos Aires. Estamos iniciando las tareas con personal del Ministerio para concretarlo. En la última semana de la muestra organizaremos un encuentro (congreso regional/internacional) con docentes, directivos de instituciones educativas, profesionales, científicos, autoridades de las áreas respectivas, expertos en museística interactiva, etc., para reflexionar sobre los museos interactivos y la enseñanza de ciencias y tecnología.

Será una excelente oportunidad para presentar el modelo de trabajo y encontrarnos con otros inquietos para seguir interactuando.


Fecha: Marzo de 2005