Rosan Bosch: espacios de aprendizaje innovadores

Muchos principios de diseño, conectados con lo pedagógico y lo cotidiano de la escuela, facilitan un uso del espacio que implica una manera diferente de aprender. En esta entrevista con educ.ar, Rosan Bosch cuenta cómo motivar a los estudiantes a través de espacios físicos innovadores.

Por: Verónica Castro - 26/06/2017

El entorno de aprendizaje físico es un eje central que promueve y fortalece la comunicación de diferentes maneras, la participación en actividades interdisciplinarias, la concepción del estudiante como centro del proceso educativo. En definitiva, el diseño puede desafiar e influenciar la forma de pensar y actuar, sobre todo en las escuelas y entornos de aprendizaje.

El Rosan Bosch Studio, dirigido por la artista holandesa Rosan Bosch, utiliza el diseño de interiores para crear el cambio en espacios urbanos, escuelas, hospitales, bibliotecas o espacios de trabajo en distintos países. Por eso, en línea con el Marco de Organización de los Aprendizajes (MOA) que el Ministerio de Educación y Deportes de la Nación está desarrollando y que propone un nuevo modelo de organización pedagógica e institucional en cada escuela, se está trabajando en la articulación con el Rosan Bosch Studio para pensar la creatividad e innovación necesarias para afrontar los retos del futuro.

En junio, y durante una semana, Rosan y su equipo visitaron escuelas estatales con el propósito de conocer sus características y las especificidades de los espacios físicos actuales. Esto permitió comenzar a trabajar en conjunto en vistas a la elaboración del manual de diseño. El portal educ.ar entrevistó a Rosan Bosch en su visita a la Argentina.

—Desde el Rosan Bosh Studio trabajan en el diseño de entornos de aprendizaje físicos en las escuelas. ¿Puede definir brevemente esta idea y sus objetivos?

—El objetivo de nuestro trabajo con los espacios de aprendizaje es liberar y motivar a los estudiantes. La escuela tiene que estar sincronizada con los desarrollos de la sociedad y el mundo. Las formas de trabajo con las tecnologías digitales implican un cambio hacia un aprendizaje más autónomo, en el que los estudiantes se vuelven más responsables de su propio aprendizaje. Las escuelas, en cambio, están apaciguando a los alumnos, los ubican detrás de un escritorio y una silla a escuchar a un profesor. Cuando apaciguamos a los niños en la escuela, les quitamos la motivación, las ganas de desafiarse a sí mismos. Lo interesante sería que los chicos fueran a la escuela a aprender cómo aprender para poder trabajar con los retos del futuro. Niños independientes, que sepan trabajar con otros, que sean creativos, que puedan pensar de manera innovadora. Si no cambiamos nuestras escuelas hacia este sentido, ¿para qué ir a la escuela? Nosotros trabajamos en el diseño de los espacios físicos y el mobiliario para facilitar este cambio.

—¿Por qué hasta el mobiliario es importante en los espacios de aprendizaje?

—Los seres humanos somos todos diferentes. Y yo creo que el aprendizaje también es diferenciado para cada uno. Es necesario crear espacios distintos en las escuelas. Y esta diferenciación del espacio no se puede hacer solo con los espacios arquitectónicos: se necesita del mobiliario especial para ello. El mobiliario alienta nuevas maneras de usar los espacios. Por ejemplo, hay mesas que inspiran para el trabajo colaborativo, hay espacios que nosotros llamamos cuevas en los que te puedes retirar a enfocarte y concentrarte más. También se pueden diseñar otros espacios a los que llamamos cima de la montaña, donde el mobiliario está hecho para dar una charla magistral corta para que todo el mundo pueda ver al orador. Hay otros espacios para trabajar con las manos, con el cuerpo, espacios donde poder escribir en las paredes, exponer tus ideas, etc. Hay muchos principios de diseño que, conectados con lo pedagógico y lo cotidiano de la escuela, facilitan un uso del espacio que implica una manera muy distinta de aprender en una escuela.

—¿Cómo están trabajando en este tipo de diseño en las escuelas argentinas?

—Estamos trabajando con el Ministerio de Educación y Deportes de la Nación en cómo cambiar, teniendo en cuenta lo que hay, y hacerlo de la manera más sencilla. Se pueden encontrar soluciones económicas y hacer diseños con materiales y mobiliario que producen las empresas locales. En esto estamos trabajando. De todas formas, yo creo que lo más difícil no es cambiar el mobiliario, sino cambiar el paradigma cultural, el empezar a pensar el aprendizaje a partir del niño y no a partir del docente. Sabemos que el niño trabaja mejor en proyectos que tienen que ver con un sentido real y multidisciplinario, porque es más natural: el mundo no se divide en materias. Hay que hacer cambios en las escuelas para que los maestros puedan utilizar la escuela como una herramienta para facilitar una nueva manera de aprender. Que los estudiantes puedan utilizar los entornos físicos o lo que yo llamo un paisaje de aprendizaje para aprender cómo aprender. Que ellos puedan ir a un lugar más silencioso si necesitan concentrase, o a otro si necesitan trabajar en grupo. Es importante que cada alumno pueda decidir a dónde ir, y que empiecen a pensar: «¿cómo aprendo mejor yo?». Y que el docente tenga preparada la estructura edilicia y mobiliaria para trabajar de esta manera, porque ellos también quieren trabajar así.

Rosan Bosch y Esteban Bullrich

Noticias relacionadas

inclusión
Con el lema «Todos juntos por la educación», el Ministerio de Educación y Deportes de la Nación organiza dos jornadas de reflexión e intercambio con el propósito de profundizar las políticas y prácticas para una educación inclusiva, equitativa y de calidad.
Ballena azul
Compartimos un gif animado con información importante sobre cómo los adultos pueden acompañar lo que los jóvenes hacen y comparten en la web. Este material forma parte del programa Con vos en la web, de la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales que depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. ​