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Adultos mayores, la computadora e internet

Las nuevas tecnologías no son exclusivas de los más jóvenes. Los adultos mayores (personas mayores de 65 años) también pueden aprender y manejarse en ese ámbito. Hacer trámites en línea, leer noticias, comunicarse con amigos y familiares —en forma económica y desde cualquier parte del mundo— o mirar una película son algunas de las tantas alternativas que ofrece la web.

La mayoría de los chicos y chicas de hoy tienen su primer contacto con la computadora a través del juego, de la participación en redes sociales y de diferentes actividades educativas. Los adultos, en cambio, suelen comenzar su aprendizaje al compás de las exigencias laborales, de la necesidad de «estar al día» o de saber «en qué andan» los más jóvenes.

También puede suceder que entre el público adulto existan quienes no tengan ninguna de estas motivaciones. Y muchas veces los argumentos asociados se vinculan con «eso ya no se puede aprender», que «no se entiende nada de nada» o que «eso es cosa de chicos».

Manos de un abuelo y sus nietos sobre el teclado de una netbook. En color.

Lucas Dima



Pero la realidad —o por lo menos el enfoque— puede ser diferente: las computadoras y los diferentes dispositivos tecnológicos, las redes sociales y la navegación en internet, entre otros, ofrecen nuevas posibilidades que ayudan a agilizar la vida de las personas. Y, si consideramos a los adultos mayores, ese potencial se expande en muchas direcciones.

Encender la chispa

Nadie nace sabiendo, ni puede aprender si no tiene una serie de conocimientos previos que le permita asimilar nuevos conceptos. Pero, sobre todo, sin motivación el aprendizaje difícilmente llegue a producirse.

Un caso modelo: una señora de 65 años que no tiene interés en la tecnología. De repente, su vida familiar cambia cuando una de sus hijas y sus nietas van a vivir al exterior. Poco a poco, sus otros nietos le enseñan a utilizar el correo electrónico, a mirar fotos en internet y a conversar por videoconferencias.

¿Cómo puede ser? ¿Antes no podía y ahora aprende de todo? Nada nuevo bajo el sol. Un ingrediente básico que fortalece la enseñanza y el aprendizaje es la motivación; eso que nos empuja a realizar actividades que hasta ese momento no nos llamaban la atención.

Abuelo y sus dos nietos escribiendo en una netbook

Lucas Dima



Las motivaciones pueden ser muchas: la necesidad de comunicarse con alguien que está lejos, de realizar algunos trámites en línea, de buscar noticias, trabajo o recetas de cocina, entre tantas otras cosas. Y a eso se suma otra variable fundamental: el acompañamiento y la voluntad de enseñar de un tercero que sabe «un poco más» sobre el tema en cuestión.

En este sentido, los chicos y chicas tienen mucho que ofrecer. Muchos de ellos tienen las habilidades y los conocimientos informáticos que los adultos no poseen. Por ello, debemos considerarlos y estar abiertos a la ayuda que nos pueden ofrecer.

Aprender sin miedos

A los adultos mayores, en particular, deberemos señalarles con detenimiento cada cosa, mostrar qué hacen nuestras manos, qué sucede en la pantalla. Pero no una vez: serán necesarias muchas veces, mostrar el «paso a paso», invitar al aprendiz a repetir lo que acabamos de hacer y, fundamentalmente, enseñar a equivocarse sin miedos.

El «error» es parte fundamental de todo aprendizaje y lo bueno de las nuevas tecnologías es que existen muchas maneras de volver atrás, de leer las opciones que tenemos… y de poner Cancelar cuando no estamos del todo convencidos.

Por otra parte, es de suma utilidad observar dónde hacer clic e invitar al aprendiz a sumar nuevas inquietudes. Al decir de César Milstein, el último premio nobel argentino, «la curiosidad es el verdadero motor del conocimiento».

Usar la red

Algunas de las tantas cosas que pueden realizar los adultos mayores en la web (solos o con ayuda):

Sección Trámites en línea (ANSES)

Permite obtener claves, seguir expedientes, sacar turnos para realizar trámites presenciales, realizar consultas relativas al cobro de haberes, etc.

El banco en el hogar (home banking)

En tres o cuatro pasos simples, podemos averiguar el saldo de la cuenta del banco, pagar impuestos, etc.

Organizar las compras

Si bien es difícil comenzar a comprar en línea (sin ver exactamente qué estamos comprando), por lo menos es posible —y sumamente útil— realizar averiguaciones de precios y direcciones útiles antes de salir de casa.

Leer el diario o escuchar la radio

A medida que la vista se va perdiendo, se vuelve más interesante la posibilidad de leer los diarios y revistas modificando el tamaño de la letra (se puede agrandar y reducir). También muchas radios AM y FM se pueden escuchar a través de internet.



Ampliar el menú

En plataformas de video como YouTube, podemos encontrar cómo realizar diferentes tipos de comidas, sin contar que existen numerosas bibliotecas multimediales y sitios web con recetas de todas partes del mundo.

La salud es lo primero

En el sitio web del Ministerio de Salud de la Nación, por ejemplo, encontraremos información sobre programas y planes de salud, el calendario nacional de vacunación, etc.

Derechos del ciudadano

En la misma sintonía, existen sitios oficiales del Estado argentino donde podemos buscar lugares para visitar, consultar padrones e informarnos sobre trámites como el DNI o el pasaporte. Incluso existen beneficios especiales para los adultos mayores, como ser la línea de crédito del Banco Nación para que puedan comprar su propia computadora.


La lista de posibilidades, herramientas y aplicaciones son enormes. Pero, por sobre todo, tenemos una nueva excusa para juntarnos y compartir el conocimiento entre las distintas generaciones; aprendiendo unos de otros, acompañando un crecimiento que nunca se detiene.

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