Sistema digestivo

¿Por qué elegimos este tema?

Si bien el tema de la alimentación y la digestión tiene una larga tradición en la escuela, es importante retomarlo para avanzar más allá de los enfoques descriptivos en la construcción de la idea de ser vivo como sistema y enfocarlo desde la integración de la funciones de nutrición en el organismo humano. Comprender las estructuras y el funcionamiento de los organismos implica dominar un sistema complejo, compuesto por muchos elementos que operan en conjunto y en distintos niveles de organización. Podemos imaginar entonces, y la investigación didáctica lo confirma, que la evolución de las ideas de los alumnos hacia una concepción sistémica y coordinada del cuerpo es un proceso lento que acarrea ciertas dificultades. Si bien parte de las dificultades puede estar asociada a las capacidades cognitivas de los alumnos o a la complejidad del tema, pensamos también que, desde el trabajo en el aula, se puede favorecer la comprensión de una perspectiva más funcional.

Poder anticipar las ideas de los alumnos sobre este tema y realizar un análisis crítico de los libros de texto y de las imágenes usadas para enseñarlo son estrategias valiosas al diseñar unidades didácticas. Por la naturaleza de los contenidos a trabajar se hace posible la integración con otros contenidos del área, ya que se explican diversos fenómenos biológicos a partir de procesos químicos y físicos. Esperamos que los alumnos, al trabajarlos, vayan construyendo ciertas ideas, como por ejemplo:

Secuencia didáctica


Primera parte: investigación, evaluación y selección de los materiales

Antes de comenzar a planificar, le sugerimos tener en cuenta que para trabajar este tema es necesario plantearse en paralelo varias cuestiones:

  1. ¿Por qué necesitamos alimentarnos?
  2. ¿Qué recorrido siguen los alimentos en nuestro cuerpo y en el de otros animales?
  3. ¿Qué transformaciones físicas y químicas sufren los alimentos durante las distintas etapas del proceso de la digestión?
  4. ¿Con qué otras funciones se relaciona estrechamente la digestión?
  5. ¿Qué diferencias hay entre alimentación, digestión y nutrición?
  6. ¿Cómo puede nuestro organismo utilizar los alimentos para crecer, desarrollarse y permanecer sano?

Esta serie de preguntas apuntan a relacionar de forma explícita varios sistemas conectados, entender el proceso de la digestión, el cambio químico y el metabolismo celular. Posiblemente sus alumnos ya han construido muchas ideas acerca del funcionamiento de su cuerpo y de las partes que lo integran derivadas de su experiencia cotidiana, pero también de la interacción con el contexto escolar. Estas ideas  no están necesariamente integradas en un solo modelo y muchas veces coexisten explicaciones científicas con otras de sentido común. Existe una gran cantidad de trabajos de investigación sobre la evolución de las ideas de los alumnos sobre este tema y es necesario conocerlas para planificar intervenciones que no refuercen errores conceptuales y que permitan avanzar. Por ejemplo, se puede decir que hay una cierta progresión conceptual que va desde una concepción de la digestión centrada en el almacenamiento o tránsito de la comida a través del cuerpo a una comprensión de la digestión como una serie de acciones (en general mecánicas) sobre los alimentos a partir de las cuales se pueden aprovechar algunas sustancias útiles para el organismo. La idea de transformación química de las sustancias es de difícil comprensión. Una idea muy común es que la digestión es el proceso que libera la energía aprovechable de los alimentos, lo que revela el desconocimiento del destino de las sustancias nutritivas a partir de los alimentos y del papel de transporte del sistema circulatorio. Es frecuente una equiparación entre los procesos que tienen lugar en el tubo digestivo (digestión y absorción) con la idea de nutrición y la falta de conceptualización del sistema digestivo como un sistema relacionado con otros sistemas.

También sabemos que algunos materiales didácticos pueden reforzar ciertas ideas erróneas o transmitir contenidos distintos a los previstos: por ejemplo, es frecuente que los libros de texto presenten imágenes del aparato digestivo como la suma de una serie de órganos con funciones independientes aunque conectados a nivel espacial y sin relación con otros sistemas que pueden no estar o aparecer en planos visuales independientes. Esta ausencia de información relevante se asemeja a la encontrada en las representaciones de los alumnos y refuerza una visión parcial del proceso digestivo, descriptiva y sin conexiones claras con una explicación más amplia de la nutrición humana. Pueden aparecer también algunos errores con respecto al tamaño o las conexiones entre órganos –o dificultades para discriminar unos órganos de otros–, que dificultan la comprensión de sus relaciones o, incluso, refuerzan ideas como la de «tubo continuo».

Segunda parte: elicitación de conocimientos previos

Por lo general, no se pone el énfasis lo suficiente en hacer comprender a los alumnos que el organismo es un todo con necesidades que deben ser satisfechas y a partir de las cuales podría entenderse la función de nutrición y el papel de la digestión en ese proceso. Le proponemos comenzar planteando un enfoque más funcional, partiendo desde una explicación global y más básica, para después ir a niveles más concretos y al mismo tiempo más complejos, ya que se estarían aportando elementos para la construcción de la idea de sistema.

Se puede comenzar por pedirles a los alumnos que reflexionen acerca de algunas de las preguntas que planteamos al principio y que escriban sus respuestas, ya sea en grupos pequeños o trabajando con toda la clase. Esta propuesta los ayudará a no contestar lo primero que se les ocurra sino a tener que argumentar y buscar coherencia en lo que piensan y posiblemente a identificar ciertas contradicciones para poder comunicarlo. Usted puede ayudarlos a registrar y organizar las ideas del grupo en un afiche, eliminando las que se repiten, dándoles cierto orden, identificando relaciones, repreguntando para aclarar algunos significados y dejar señaladas las preguntas que todavía hay que contestar, hasta armar una primer versión de la red conceptual sobre la que se seguirá trabajando. A continuación, puede presentarles un esquema muy simple que muestre los sistemas involucrados en las funciones de nutrición y sus relaciones:


Relaciones entre sistemas






Sobre este esquema será importante volver al estudiar los otros sistemas involucrados en la función de nutrición, delimitando en cada caso su especificidad y las relaciones que mantienen entre sí.

Luego podrá iniciar la etapa de introducción de nuevos conocimientos y experiencias a partir de distintas actividades que proponemos a continuación. Algunas son de tipo experimental, otras de construcción y contrastación de modelos, de búsqueda y organización de información producida por otros y de producción de textos propios para comunicar lo aprendido. Así trabajaremos conceptos, procedimientos y actitudes.


Tercera parte: actividades de observación, exploración y experimentación

Proponemos la observación directa (con lupas o microscopios) y la disección de distintas vísceras de animales que utilizamos en nuestra alimentación (hígados, intestinos, estómagos de vaca, pollo, cordero, etc.) para realizar una descripción y comparación (examinar las diferencias de volumen, tamaño, color, textura, tipos de tejido, etc.) y tratar de identificar las relaciones entre estructura y función, las conexiones entre estos órganos, qué tipo de actividad realizan, qué jugos digestivos segregan para digerir y dónde, el tipo de actividad (mecánica o química), etc. Las actividades experimentales pueden estar orientadas a la observación de fenómenos que se llevan a cabo en el interior del cuerpo, como por ejemplo, la acción de la saliva sobre el almidón, la digestión de las proteínas de huevo o carne por acción del ácido clorhídrico y la pepsina (que el docente puede demostrar tomando las precauciones necesarias para manipular un ácido) o la identificación de la acción de la bilis como emulsionante de las grasas. Los textos, los videos y las imágenes deben ser instrumentos al servicio de la comprensión y la contrastación de esta información con la «información de la realidad», lo que servirá para corregir errores, identificar las simplificaciones de los esquemas y su utilidad, las omisiones, etc. Es muy importante también que los alumnos construyan sus propios textos a partir de las observaciones y los experimentos para que puedan darle sentido a lo aprendido en el marco del modelo de sistema digestivo que estamos trabajando.

En este punto, los experimentos históricos (como los de Beumont o de otros fisiólogos notables) sobre la acción de las secreciones del estómago en la digestión de las proteínas permiten comprender la dificultad que implica entender cómo estos procesos se llevan a cabo y se relacionan entre sí, y también ayudan a tener una visión de la ciencia como algo que cambia y se transforma a medida que se perfeccionan los instrumentos y que evolucionan los modelos científicos. También es interesante incluir experiencias de reconocimiento de sustancias en la composición de los alimentos (detección de agua, hidratos de carbono, proteínas, lípidos, etc.) y de las transformaciones reversibles e irreversibles que sufren y que acarrean cambios físicos y químicos (cambios de estado, disoluciones, cocción, mezclas, etc.). De esta forma estaremos facilitando la construcción de la noción de cambio químico que, como decíamos, a los alumnos les resulta complicada.

 1. Construcción de modelos

La construcción de modelos del sistema digestivo (con materiales descartables o no) puede darle mucha información acerca de las ideas que los alumnos tienen acerca de su funcionamiento, ya que se hacen evidentes los errores conceptuales. Es importante que los estudiantes dispongan de un tiempo para pensar en el modelo que van a realizar para diseñarlo y elegir los materiales más adecuados para construirlo. Este paso les da la posibilidad de integrar todo lo aprendido hasta aquí. Su rol será identificar estas ideas y plantear nuevos problemas a partir de ellas, por ejemplo:


Modelo de aparato digestivoModelo de aparato digestivoModelo de aparato digestivo

Modelos de sistema digestivo construidos con materiales descartables.










2. Organización y comunicación de la información

Durante todo el proceso es recomendable volver sobre la primera versión de la red conceptual construida al inicio y reestructurarla al final en función de los nuevos conocimientos adquiridos. Podrá también servir de orientación para la elaboración de nuevos textos, más adecuados a la nueva visión que han construido sobre el proceso de la digestión y el papel que cumple en la función de la nutrición.

Sugerencias para seguir trabajando

Además de las relaciones planteadas con Química, se podrían también incluir aspectos vinculados con la salud, en especial los referidos a la dieta y la conservación de la salud, o con Biotecnología y producción de alimentos, o con la compra de alimentos y su fabricación casera e industrial desde el enfoque de la Educación del Consumidor.

Sugerencias didácticas

Plantear el tema de la alimentación y la digestión en el marco de las funciones de nutrición permite destacar la importancia que tiene este aspecto del metabolismo de manera articulada con los otros sistemas que contribuyen a esta función.

Un buen punto de partida para ayudar a comprender estas funciones como un todo integrado es el análisis de las relaciones entre la actividad física y algunas de las manifestaciones corporales ligadas a ella (aumento del ritmo cardíaco y de la frecuencia respiratoria), o los efectos del ejercicio físico sobre el tejido adiposo.

El tema que se está tratando admite más de una perspectiva, tal como se dice en la propuesta para el aula. Los alumnos podrían buscar información que complemente la temática, por ejemplo, pueden hacer una aproximación al desarrollo histórico de estos conocimientos, o plantear cuestiones como la relación entre dieta y embarazo o entre alimentación y adolescencia. Estos últimos en particular constituyen buenos puntos de partida para organizar investigaciones bibliográficas (individuales o en pequeños grupos) que luego podrán ser compartidas con el resto de la clase. En la mayoría de estos temas se encontrarán oportunidades para poner en juego los conocimientos aprendidos e integrarlos.

Para ampliar el repertorio de actividades se pueden adaptar algunos de los experimentos planteados en  ¿La levadura está viva? relativos a la actividad metabólica de estos microorganismos. El recurso corresponde a la colección Para seguir aprendiendo.